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Economía para Principiantes

Es tiempo de recordar el pasado para no repetirlo

Es tiempo de ser responsables y, sobre todo, creativos en la búsqueda de soluciones.

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Desde hace días, ha estado rondando lo que parecería ser un intento gubernamental de controlar la inflación a través del control de precios, lo que en  los hechos significaría un mayor control desde el Estado en detrimento de las fuerzas de libre de mercado, sin importar los niveles de oferta y de demanda, de lo que se trataría es de que una serie de productos considerados como “básicos” para la mayoría de la población, pudiesen mantener el mismo precio en cada una de las regiones del país, e incluso más allá, que se conformara una especie de nueva canasta básica homologada y universal en precios.

En términos de mercado, como sucede ahora, suceden dos cosas: La primera es que entre más disminuya el precio de cualquier bien o servicio, mayor será la cantidad demandada y menor será la cantidad ofrecida. Imaginemos por ejemplo que el día de mañana, por azahares del destino, los automóviles reducen su precio un 90 por ciento. Evidentemente, la gente comenzará a adquirirlos a un ritmo en el que pronto se terminarán, lo que provocará que, en el futuro inmediato posterior a ese frenesí, existan menos automóviles disponibles en el mercado, lo que ocasionará que nuevamente éstos suban de precio, regresando más o menos al escenario inicial, siempre y cuando en el camino muchos de los productores decidan que como ya no es rentable vender automóviles, decidan cambiar de giro mercantil, y entonces comenzaremos con un problema de escasez.

Por el contrario, cuando el precio de algo se va a las nubes. Llegará un momento en que los consumidores se vean imposibilitados a comprarlo y al bajar la demanda, los precios también bajarán hasta encontrar el equilibrio entre vendedores, compradores y precio. Así funciona más o menos la economía en nuestros días.

Dentro de la espiral inflacionaria que estamos viviendo, los artículos de mayor consumo de la población son los que más han sufrido los aumentos, lastimando a quienes menos tiene. De ahí la idea de que es imperativo controlar esos aumentos, pero para ello solo existen tres medidas reales que puede tomar el presidente: obligar a que los vendedores bajen sus precios, acotando sus ya de por si pequeños márgenes de ganancia; otorgar subsidios a costa del erario o abrir nuestras fronteras, eliminando cualquier arancel para que esos productos podamos adquirirlos a mejores precios en los mercados internacionales. Por ejemplo, si producir un kilo de maíz nos cuesta 1 peso, y a los estadounidenses, 50 centavos, y con ello, puedan vendernos en 70 centavos, comprarles solucionaría momentáneamente el tema del precio final a la gente, aunque a plazos intermedios pueda tener efectos devastadores entre nuestros propios productores.

Lo que está claro, es que tenemos antecedentes en la materia, y sabemos que, si aplicamos la receta a, puede generar un efecto x, y lo mismo si aplicamos la receta b o c. No podemos desaprovechar nuestra experiencia en la materia, porque, de hacerlo, la solución nos puede salir muchísimo más cara que el remedio. Es tiempo de ser responsables y, sobre todo, creativos en la búsqueda de soluciones.

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