¿A qué juega el PAN en la CDMX?

 

16 de abril de 2018

Cierto que los blanquiazules firmaron una alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano para ir juntos por la CDMX, y que se repartieron delegaciones, distritos y hasta puestos de Gobierno… si es que llegan.

También es cierto que los panistas han realizado actos a puerta cerrada con militantes afines al grupo de Jorge Romero —líder del grupo en la capital— para vitorear a la perredista Alejandra Barrales, quien es su candidata.

Y no se puede negar que algunos suspiritos azules, como el dirigente local Mauricio Tabe, han acompañado a Barrales a mercados públicos donde, incluso, se echaron unos tacos con la gente, ¿pero qué más hace el PAN?

Fuera del grupo que controla Romero hay un gran desconcierto, pues aún no acaban de asimilar que estén representados por una perredista en su lucha por gobernar la capital.

Tampoco se identifican ni con la personalidad ni con el discurso de Alejandra, quien ha centrado su campaña con la gente de a pie —que no son los panistas—, en actos promocionales más acordes con el perredismo.

Ante esto, da la impresión de que tanto Romero como sus aliados internos en el PAN no tienen mucha fe en que vayan a ganar la Jefatura de Gobierno en julio, pero sí algunas alcaldías, diputaciones y cargos de concejales.

Está claro que a Alejandra ya le pesa el hostigamiento político-jurídico del priisita Mikel Arriola, quien insiste en que la exsenadora tiene una millonaria fortuna que no cuadra con los ingresos de su vida laboral.

El tema tiene preocupados a varios aliancistas porque —mientras son peras o manzanas— comienza a permear entre el electorado.

Hasta parece que los panistas se empiezan a hacer a un lado para que sean Barrales y el PRD los que carguen con el descrédito, y que los panistas tradicionales los apoyen en los lugares donde vayan representantes azules.

Es decir, buscar que en delegaciones como Benito Juárez, Cuajimalpa y Miguel Hidalgo el voto duro panista apoye a los candidatos identificados con el PAN, y que el PRD les dé votos extra a través del Frente.

Porque si los votantes castigan a los amarillos y a sus candidatos, se irán básicamente contra Alejandra, que es quien busca la silla que acaba de dejar Miguel Ángel Mancera, y a lo mejor en las delegaciones matizan ese castigo.

O sea que los panistas también podrían estar pensando en la estrategia del voto diferenciado entre sus militantes, para que apoyen a quien quieran para el Gobierno de la CDMX, pero a los panistas en los otros cargos.

Porque está claro que, aunque no tiene ningún chance de ganar, Arriola le está quitando votos incluso al PAN. El tema es hacia dónde se irán esos votos, pues muchos dudan que acaben en Morena.

Si los panistas están jugándola así porque ya vieron que el PRD no podrá sostenerse y dejarán que se desfonde para que se hunda solito y ellos no sólo salvarse, sino ascender a segunda fuerza en la capital, pues qué perverso.

Pero si en realidad no lo pensaron así y sienten que su alianza se está hundiendo, pues qué terrible, porque tendrán que pensar en salvar ellos mismos su pellejo, antes de que la marea los arrastre.

CENTAVITOS… Por cierto, luego de dos semanas de que nadie daba la cara por la CDMX, ayer apareció en un acto cultural el tímido encargado de despacho, José Ramón Amieva. No dijo nada que valiera la pena, pero el mensaje con su aparición pública es que ya hubo humo blanco entre las tribus y mañana lo nombrarían el jefe de Gobierno sustituto de Mancera.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/a-que-juega-el-pan-en-la-cdmx/1232706