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Amenaza a diputados mala fama

Amenaza a diputados mala fama
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La destitución de la diputada priista Sandra Esther Vaca como presidenta de la Comisión de Atención a la Niñez del Congreso de la CDMX, tan sólo porque en redes sociales era señalada como “enganchadora de mujeres”, sienta un precedente muy delicado.

Las razones son muchas; todas graves.

Primero porque las diputadas de Morena exigieron el lunes en tribuna un alto a la violencia de género, haciendo referencia a la campaña de falsos rumores que señalaron como “asesina” a la actriz María Rojo cuando fue candidata a alcaldesa en Coyoacán.

Incluso, como grupo parlamentario anunciaron que trabajarán en una iniciativa para considerar la violencia de género como una causal de anulación de las elecciones, lo cual no ocurrió en esa demarcación, a pesar de que se demostró que sí hubo.

Tienen razón los morenos en desterrar la violencia de género, sobre todo, basada en chismes, pero fueron los primeros en exigir al PRI retirar a Vaca la presidencia de comisión, tan sólo porque las redes la señalaban como la que conseguía mujeres al exlíder de su partido.

Incluso, fueron mujeres morenas las que más la atacaron, en clara contradicción de lo que ahora critican, sobre todo porque la legisladora jamás fue acusada de nada, sólo rumores.

Y aquí su propio partido se vio muy cobarde, pues a pesar de que declararon que no había nada contra ella, el PRI decidió removerla, lo cual agravó la violencia contra ella.

Pero ya que los morenos abrieron ese hueco, pues entonces tendrían que exigir la remoción de su colega Esperanza Villalobos Pérez, denunciada —ella sí, ante el MP— por fraude de más de tres millones de pesos en contra de una cooperativa de vivienda.

Le abrieron la carpeta de investigación CI-FDF/T/UI-1 S/D/00507/05-07, en la que los socios de la Cooperativa Tonatohtli, de Iztapalapa, la acusan de haberlos defraudado.

En lugar de negarle alguna comisión por esos antecedente, los morenos la premian con la presidencia de ¡la Comisión para la Reconstrucción!, cuyo tema central es la vivienda.

La denuncia de más de 40 familias afectadas fue ratificada, pero como Morena es mayoría, pues se amuelan.

Y si por mala fama pública o evidente incapacidad para el cargo tuvieran que remover a más diputados de sus comisiones, pues el primer Congreso de la CDXM podría trabajar solamente con una decena de comisiones, cuando mucho.

Mal precedente y una abominable contradicción más, que entre los impulsores de la Cuarta Transformación se está convirtiendo ya en un clásico.

CENTAVITOS… En su columna semanal que publica hoy en El Influyente(elinfluyente.mx), el periodista Ernesto Osorio asegura que a más tardar en marzo próximo dos de las 11 alcaldías ganadas por Morena se quedarán sin sus titulares, pues se integrarán al gobierno de la Cuarta Transformación de Andrés Manuel López Obrador. Que Layda Sansores y Clara Brugada, alcaldesas en Álvaro Obregón e Iztapalapa, respectivamente, ya empiezan a contar los días para que en cinco meses se olviden del amor que juraban profesar a sus gobernados y los dejen tirados. De Layda se sabe que siempre se le hizo poco el puesto de alcaldesa y refunfuñaba porque no era llamada a las grandes ligas; de Brugada es claro que ha sido una de las consentidas de López Obrador y no, precisamente, por su capacidad, sino por su servilismo. Si Osorio tiene razón, ¿quién responderá sobre las promesas que ambas morenas hicieron a los habitantes en dos de las tres delegaciones más importantes de la CDMX? Seguro desde ya se estarán apuñalando por la adelantadísima sucesión.

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