Anaya, un mártir en ciernes

 

2 de marzo de 2018

Un juego muy peligroso es el que ha emprendido el gobierno federal en contra del candidato presidencial frentista Ricardo Anaya, del cual han ventilado expedientes de supuestos ilícitos cometidos a través de fraudes inmobiliarios.

Es claro que hay una embestida oficial en contra de Anaya y que ésta le empieza a hacer daño al aspirante de la alianza Por México al Frente, pero más vale que el caso sea sólido o que haya más material para hundirlo y no sólo para “tocarlo”.

La frase de “lo que no mata, fortalece” está más vigente que nunca, sobre todo en política, y un ejemplo muy claro de ello es Andrés Manuel López Obrador, quien en 2005 fue desaforado por desacato a una orden judicial.

Técnicamente, la destitución y hasta el encarcelamiento temporal procedían, porque aunque alegó que expropió una calle para darle salida a un hospital (de ricos, por cierto), el hecho es que como jefe de Gobierno abusó de su poder contra un particular.

Por supuesto que esa acción judicial estaba acompañada de un golpe político contra el tabasqueño, quien había quedado muy tocado con el tema de los videoescándalos y se suponía que su destitución sería la puntilla.

Pero el asunto fue pésimamente manejado por el gobierno federal y lo único que hicieron fue que López Obrador fuera visto por la ciudadanía como víctima, con lo que su figura creció al grado de que estuvo a nada de ser Presidente de la República en 2006.

Esa acción la resumió Diego Fernández de Cevallos, entonces senador del PAN, en una frase: “Nosotros tiramos a Andrés Manuel con los videoescándalos y Vicente Fox lo levantó con el desafuero”.

Bueno, pues algo así puede ocurrir con Anaya si el gobierno federal no logra acabarlo, pues el riesgo es que lo conviertan en víctima y eso lo catapulte electoralmente, al grado de dejar atrás no sólo al priista José Antonio Meade, sino al propio López Obrador.

Claro que un fraude inmobiliario de las proporciones que lo quieren presentar es grave, sobre todo para un candidato que ha agarrado el lema anticorrupción como bandera política, pero el tema luce muy complicado y ni siquiera lo han vinculado directamente.

El hecho de que al empresario que acusan de fraude —que estaría por probarse— haya sido un conocido de Anaya, y que incluso el hoy candidato haya estado en su boda hace unos cinco años, no prueba absolutamente nada.

En cambio, la difusión de ese video, así como el de la vista del panista a la Seido para entregar un escrito de defensa sobre el caso, deja ver con claridad la mano gubernamental para golpearlo electoralmente.

A ver si por andar atacándolo con cosas tan endebles no lo hacen víctima y lo fortalecen como ocurrió con Andrés Manuel en 2005.

CENTAVITOS… Si bien es cierto que ya ni el sol azteca lo calienta, también lo es que Alfredo El Camarón Hernández Raigosa no se pondrá prieto, pues aunque en el pasado tuvo pláticas con Ricardo Monreal para explorar la posibilidad de colaborar con él en caso de que hubiera sido candidato a jefe de Gobierno, en la actualidad no tiene el menor interés de jalar con el equipo de Morena. El Camarónquedó más rojo que de costumbre, pero del coraje luego de que lo bajaron de la candidatura a Iztapalapa; está esperando a que se le baje la bilis para ver qué hace, pero lo único seguro es que con los morenos nada, dice de su propia boca el conocido crustáceo de la política.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/2018/03/02/1223758