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CAMPO DE BATALLA

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SCREWBALL

POR: ERNESTO OSORIO

 

Arrancaron las campañas políticas de los aspirantes para convertirse en Alcaldes, Concejales y Diputados locales a la primera Legislatura del Congreso de la Ciudad de México.

A diferencia de los candidatos y candidatas a la Jefatura de Gobierno, los candidatos locales muestran diversas estrategias que busquen posicionarlos frente al electorado y para ello se valen de las convocatorias a eventos masivos, que nutren con su equipo de promotores del voto en sus respectivos distritos y demarcaciones; se concentran en la comunicación digital privilegiando el uso de las redes sociales o bien, a la antigüita, recorren calles y lugares de concentración masiva para entregar sus propuestas y realizar las asambleas vecinales.

Sí, es una forma diversa y de contrastes que se diferencia de las anticlimáticas campañas a la Jefatura de Gobierno que comentábamos en días pasados, pero que preocupa por el tono virulento y de confrontación que pudimos constatar en esta primera semana de campaña.

Para nadie es una novedad que en esta ciudad se disputan dos proyectos que regirán los destinos de poco más de 9 millones de habitantes. Uno, es el que encabeza Morena con sus candidatos que -en su mayoría- decidieron dejar las filas del PRD, instituto político donde se gestaron y que abandonaron argumentando que se había perdido el rumbo.

El otro, es el que encabezan el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano en la coalición “Por la Ciudad de México Al Frente” en donde los que durante los últimos 20 años se mostraron como enemigos, ahora conviven bajo el mismo techo, con un solo objetivo: sobrevivir. Del resto de los partidos, sólo el PRI alcanza a sumarse a la contienda con la fórmula de buscar el voto útil.

Su estrategia se basa más en la negociación post electoral, que en la construcción de un proyecto alternativa de gobierno para la capital del país.

EL TONO

Perfilados de esa forma, la contienda es una pelea entre dos. Los candidatos de Morena arrancaron su campaña con la misma estrategia que emplearon los partidos que postulaban a Andrés Manuel López Obrador en los últimos dos procesos electorales.

La fotografía del candidato presidencial junto a la suya, deja en la mente de los electores la idea de que el candidato a diputado o Alcalde es un soldado más de su ejército guinda y por tanto cuenta con las mismas virtudes que AMLOVE. Su discurso, es el mismo que emplea el tabasqueño.

Incluso, algunos que habían alcanzado la mayéutica del discurso socrático (el que convence), como es el caso del neo morenista Víctor Hugo Romo, retoman la jerga de la izquierda radical al poner al centro de sus propuestas a los más pobres y señalando con vehemente rencor a los responsables, que de paso acusa de traidores.

Clara Brugada hace lo propio en Iztapalapa y se vuelca junto con otros candidatos a diputaciones locales a denostar al gobierno actual en manos del PRD, enarbolando la apuesta del tabasqueño de erradicar a “la mafia del poder y del PRIANRD”.

En Cuauhtémoc, Néstor Núñez que va por la Alcaldía por Morena, resalta los logros de su antecesor y mentor, Ricardo Monreal y repite como buen estudiante que es, los postulados de AMLO.

Del otro lado, el panorama no es muy distinto. Los abanderados del Frente, se enganchan al discurso de su candidata a la Jefatura de Gobierno Alejandra Barrales y de los presidentes del PAN y del PRD en la capital Mauricio Tabe y Raúl Flores respectivamente.

Para ellos, los responsables de que el crimen organizado se haya instalado en la CDMX son los Delegados de Morena, empezando por Rigoberto Salgado de Tláhuac.

Son además los responsables de los actos de corrupción más viles, como lo fue una tragedia que dejó 19 niños muertos, pues según sus argumentaciones el colapso del Colegio Rébsamen era inminente, pero la negligencia y omisión a dictámenes para dejar funcionando el colegio puso a las víctimas en el lugar y el momento menos indicado.

En Iztapalapa, una agresiva campaña por parte de Karen Quiroga raya en la violencia verbal al utilizar una jerga que -sí, en efecto- comunica y enlaza con el “barrio”, pero que ilustra a los vecinos de esa demarcación como hombres y mujeres de poca educación. “Al chile, mi voto es por Karen” En conclusión: unos y otros se descalifican, se demeritan y se ofenden. Tal parece que se trata de una contienda entre asesinos, corruptos, rateros y traidores. De saber quién es más malo que el otro.

El contexto de nuestra ciudad, lo que menos espera es un lenguaje porril, más que electoral.

Las preferencias, según las encuestas más recientes, se concentran en tan solo el 52% del electorado, Existe un 48% de capitalinos indecisos que esperan escuchar alguna propuesta real que resuelva sus necesidades, quizá la más sentida: la de una mayor seguridad. ¿Piensan resolverlo con el encono y virulencia con la que se conducen?

Tan solo un dato que reveló la semana pasada la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi señala que en lo que va del año, las zonas donde los mexicanos se sienten con mayor inseguridad son la región Oriente de la Ciudad de México (Iztapalapa, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco) y la parte Norte (Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza); así como en Coatzacoalcos, Veracruz; Fresnillo, Zacatecas; Chilpancingo de los Bravo, Guerrero; y Cancún, Quintana Roo.

Hace falta un cambio de tono candidatos. Eleven el nivel, pues la violencia, conlleva a más violencia. Aún estamos a tiempo.

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