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CRIANDO CUERVOS / #ChalecosAmarillosMX. Acto 1

CRIANDO CUERVOS / #ChalecosAmarillosMX. Acto 1
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Javier Ramírez

El domingo pasado salieron a las calles, en 24 ciudades en el país, y prácticamente a todo lo largo y ancho del territorio nacional, marchas convocadas por los #ChalecosAmarillosMX para protestar por lo que consideran 100 días de mal gobierno del Presidente López Obrador.

Hasta antes de escribir estas líneas, no había claridad sobre qué tan concurridas serían estas concentraciones.

A dos días de realizarse la protesta estaban confirmadas, además de la capital del País, Monterrey, Querétaro, Puebla, Mérida, Aguascalientes, Acapulco, León, Irapuato, Saltillo, SLP, Guadalajara, Jalapa, Córdoba, Hermosillo, Ciudad Juárez, Tijuana, Torreón, Cancún, Cuernavaca, Veracruz, Oaxaca, Morelia y Mexicali.

El trabajo de convocatoria fue tipo piramidal y a través de redes sociales, el primer contacto se comprometía a llevar a 30 personas, y cada una de ellas, debía hacer lo mismo.

En cada una de esas 24 ciudades donde se confirmó la realización de la protesta, en teoría habría por lo menos 30 personas haciendo público su descontento por la forma que ha conducido el país el titular del Ejecutivo Nacional en sus primeros 100 días de gobierno.

Probablemente la mayor convocatoria que tenga este intento de protesta nacional sea precisamente en la Ciudad de México, y dependerá de cuántos lleguen a la cita en el Monumento a la Independencia, que salgan en marcha hacia el Zócalo capitalino.

Las cuentas de apoyo al gobierno en las redes sociales vomitarán en descalificaciones, ofensas y segura y lamentablemente hasta en amenazas para quienes salgan a manifestar su descontento por cómo ha gobernado hasta ahora el Presidente.

El movimiento trata de emular al que surgió en Francia a finales del año pasado y que fue motivado por un intento del gobierno galo por aumentar el precio del diésel.

En México es poco probable que estas protestas deriven en violentos enfrentamientos con la policía, como ocurrió en Francia, a menos que sean infiltradas y busquen su descrédito.

Pero lo trascendente de este suceso es que ese sector que no se siente representado por Morena ni votó por López Obrador, está mostrando decisión para organizarse y hacerse notar.

El primer paso lo dieron el domingo, y las cabezas en este movimiento, que las hay aunque se asuman cómo una organización horizontal sin liderazgos, saben que tienen que ir más allá.

Buscarán pasar de las calles a la elaboración de documentos para buscar presencia en el legislativo, tienen claro que pueden llegar a ser un contrapeso al poder político de Morena y de AMLO.

También están conscientes que si logran tener fuerza, se convertirán en el objeto del deseo de los partidos políticos de oposición.

Algunos líderes políticos los ven no como botín si logran penetración en la sociedad, sino como una bocanada de aire y una inyección de sangre nueva, de pensamientos frescos, incluso de renovación y hasta de nuevos cuadros.

Por lo pronto, se han organizado y salido a las calles esa parte de la población que no compra a ciegas las promesas de cambio del gobierno morenista ni se sienten representados ni beneficiados por él.

Dependerá de ellos, el camino que siguen y con quien lo transitan.

Piquete de ojos

El jueves de la semana pasada se iba a declarar, en el pleno de la Cámara de Diputados, la constitucionalidad de las reformas en materia de Guardia Nacional, para que después hiciera lo propio el Senado y se enviara al Poder Ejecutivo para su promulgación.

Un día antes, el miércoles, se había logrado que 17 congresos estatales las aprobaran, lo cual fue festinado por todos lados, principalmente por el coordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, Mario Delgado.

Por eso sorprendió que ese jueves, momentos antes de iniciar la sesión, anunciara que siempre no, que no habían llegado los comunicados oficiales de las legislaturas estatales y se haría la declaratoria hasta esta semana.

Y literal, el líder de los diputados morenos se aventó la puntada de decir que “pues ya no tenemos prisa, la verdad”.

Sí, leyó bien, de pronto se acabó aquel argumento de la urgencia por los mexicanos asesinados a diario, de la inseguridad descontrolada, de  la premura de traer la paz de vuelta a México.

Y ya no le corre prisa a Delgado porque su jefe en Palacio Nacional quiere que se haga la declaratoria de constitucionalidad de la Guardia Nacional con la aprobación de los 32 congresos estatales.

Ni modo, cada quien sus prioridades, y sus jefes.

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