Home Influyentes Colaboradores ECONOMÍA PARA PRINCIPIANTES / AMLO y la bolsa de valores

ECONOMÍA PARA PRINCIPIANTES / AMLO y la bolsa de valores

ECONOMÍA PARA PRINCIPIANTES / AMLO y la bolsa de valores
0

Pablo Trejo

En términos muy básicos, podemos equiparar el funcionamiento de la bolsa de valores con el de cualquier mercado público; por un lado, tenemos a los vendedores que en lugar de ofrecernos vegetales como en el mercado, nos ofrecen pedacitos de empresas llamadas acciones; y por el otro lado, a los compradores que, en el caso de la bolsa, son clientes que buscan colocar sus capitales en alguna empresa a la que le ven posibilidades de crecimiento. Pero la lógica es la misma, vendedores y compradores en un mismo espacio dinamizando la actividad económica.

¿Qué pasaría si el vendedor de legumbres, por cualquier razón, cambia la calidad en los productos que ofrece? ¿Qué sucedería si adultera su báscula para cobrar más por menos? ¿Cómo reaccionarían los clientes al sentir que no están recibiendo aquello por lo que están pagando? La respuesta es muy sencilla: el vendedor perdería clientes, ya que éstos decidirían comprar en otro lado en donde encuentren satisfechas sus expectativas.

Lo mismo sucede en el mercado de valores. Si la confianza de los compradores disminuye, las ventas terminarán sufriendo bajas. Hagamos uso de esta forma simplificada de ver las cosas para trasladarla a lo que está sucediendo en nuestro país.

Hace unos días, el presidente electo oficializó la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco, para trasladarlo a la base área de Santa Lucía. Reflexionemos ahora por un minuto. En términos estrictamente comerciales, ¿A quién le perjudica esa decisión? Evidentemente a las constructoras involucradas. Ahora bien, supongamos que la constructora “A” cotiza en la bolsa de valores, es decir, que todos los días vende parte de sus acciones en ese mercado. Es lógico pensar que, durante los últimos dos años, el panorama de esa empresa constructora era muy positivo y optimista, ya que su participación en esa magna obra, le redituaría en ganancias sobresalientes. Luego entonces, los analistas económicos coincidiendo con ese optimismo, recomendaban comprar acciones de la constructora “A”, ya que parecía un negocio seguro. Lógicamente, la demanda de esas acciones, elevó su precio, y eso repercutió de manera positiva en la bolsa de valores.

Ahora pensemos en el escenario del día después de la cancelación de ese proyecto, pensemos en la repercusión de esa decisión para la empresa “A”, la cual se encontraba trabajando al cien por ciento de su capacidad en ese proyecto, la que había trasladado sus operaciones, oficinas, personal y maquinaria hasta Texcoco. Para ellos, la decisión significó una sacudida monumental, la cual necesariamente tendrá repercusiones negativas de magnitudes incalculables. Lógicamente, las acciones de la constructora “A” en la bolsa de valores registrarán importantes caídas. ¿Quién querrá invertir en una empresa a la que le acaban de cancelar el mejor contrato de su historia?

Imaginemos ahora a todas las empresas involucradas en el proyecto. Desde las que proveen alimentos a los trabajadores, las que suministran la tecnología, las que arrendan maquinaria, las prestadoras de servicio, los despachos de arquitectos e ingenieros.

La caída de poco más de cuatro por ciento en la bolsa de valores es, en muchos sentidos, una llamada de alerta para la administración que asumirá los destinos del país, en el entendido de que cada decisión política conlleva implicaciones económicas. Cada palabra o declaración de Andrés Manuel López Obrador, terminará por repercutir en un sentido u otro en la Bolsa de Valores.

Por todo ello, creemos que el reto fundamental será la forma en que se procese la decisión tomada ¿De qué manera se compensará a las compañías afectadas? ¿Qué certeza tendrán los nuevos inversionistas de que no les sucederá lo mismo? ¿Cuál será la directriz que tome el nuevo gobierno respecto a los inversionistas? ¿Cómo demostrar que la decisión fue la correcta? ¿De que manera se reestablecerá la relación cordial entre el presidente electo y el sector empresarial? De ese tamaño es el reto a enfrentar y que seguramente marcará desde ahora, el rumbo que tomará la cuarta transformación del país.

ESCRIBE UN COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.