El crimen de Tlalpan

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Adrián Rueda

La noche del pasado lunes fue asesinado en su vehículo un hombre que circulaba por la colonia Pedregal de San Nicolás, en Tlalpan; sujetos armados lo acribillaron a balazos y huyeron sin que le robaran nada.

El horrendo crimen sería uno más en esta atribulada ciudad, de no ser porque la víctima, Marco Hernández Mirón, era hermano del diputado local de Morena, Carlos Hernández Mirón, quien durante muchos años trabajó en esa delegación cuando militaba en el PRD.

El lamentable caso tiene varias aristas que se deben investigar de inmediato, si no se quiere que este asunto policiaco se convierta en un tema político.

Y es que Marco no era cualquier persona; durante mucho tiempo fue el encargado de llevar la parte financiera de las múltiples campañas políticas de su hermano Carlos, quien, además de ser varias veces diputado, se quedó con las ganas de asumir la delegación.

Ambos pertenecían al grupo original que llevó a Guillermo Sánchez a la jefatura delegacional, misma que heredó Higinio Chávez, y quien, supuestamente, heredaría a su vez a Héctor Hugo El Naranja Hernández o al propio Carlos Hernández Mirón.

Aunque todos eran integrantes de la corriente perredista IDN, de René Bejarano, el incumplimiento de Higinio partió al grupo y El de las ligas impuso en 2012 a Maricela Contreras Julián, última delegada perredista.

Durante el tiempo que ese grupo gobernó la delegación, creció la actividad de grupos criminales, incluso, se llegó a decir que algunos jefes del narcotráfico se instalaron en la zona.

La policía llegó a encontrar casas de seguridad y algunos cuerpos de personas ejecutadas, cosa que no era común en la CDMX.

Nadie está diciendo, por supuesto, que las autoridades de entonces o de ahora tengan algo que ver con esos grupos delincuenciales, pero las evidencias indican que estaban asentados ahí y la muerte de Marco tiene todos los indicios de una ejecución.

Claudia Sheinbaum tiene la obligación de aclarar con prontitud este crimen; primero, porque se trata de un ciudadano que fue acribillado, y después, porque ella fue gobernante de esa demarcación antes de ser candidata a jefa de Gobierno.

Lo mejor es que se esclarezca pronto y bien, por la tranquilidad de la familia, pero también por la tranquilidad de los ciudadanos y gobernantes, pues un crimen con esas características, regularmente lleva un mensaje de quienes lo realizan.

Aunque no es el primer muerto en su naciente administración, sí es el primer caso que se le puede complicar a Claudia, debido, precisamente, a las implicaciones políticas que, sin duda, pudiera tener el asunto.

Mientras las investigaciones avanzan, vaya un abrazo al buen Carlitos y su familia por la lamentable pérdida de su hermano, a quien, sin duda, él le tenía un especial aprecio, según cuentan quienes lo conocieron en la intimidad.

CENTAVITOS… Y para no salir del tema, quien levantó ayer la voz fue el alcalde en Venustiano Carranza, Julio César El Nenuco Moreno, para pedir a las autoridades estatales y federales que cumplan con su promesa de combatir la delincuencia. Según él, las cifras dadas a conocer por la Cámara de Comercio, acerca de los asaltos y cobros de derecho de piso a comerciantes, no es real. El Nenuco asegura que hay una cifra negra de delitos que no se dan a conocer, por lo que exige que tanto Sheinbaum como Andrés Manuel López Obrador y las bancadas de Morena en las cámaras se pongan las pilas para aprobar las leyes de seguridad y regrese la tranquilidad a los ciudadanos.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/el-crimen-de-tlalpan/1285830

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