El hombre esquizoide del siglo XXI

 

21 de julio de 2017

por tecmoc

En estas épocas en las que las ciencias de la complejidad toman un rumbo que parece interesante y promisorio es casi una obligación el mencionar que King Crimson ha sido un representante artístico, mas específicamente musical, de un posible entendimiento de lo complejo, por lo menos en la ciencia de la combinación de ritmos y sonidos que producen sensaciones y entendimientos del pensamiento humano. La calidad de inglés del Rey Carmesí no le quita su universalidad y por supuesto le otorga su identidad, pues antes que músicos como seres humanos son unos completos gentlemen 1, en todo el significado de la palabra. La impresionante complejidad de la música de King Crimson, etiquetada como rock progresivo, se debe a las composiciones e instrumentos que utilizan, así como a la calidad de los ejecutantes que tienen una capacidad de ejecución en sus instrumentos casi fuera de este mundo, y si a eso le sumamos que el concierto giró en torno a tres bateristas, si, tres, estamos ante la posición de maravillarnos desde el conocimiento de esta situación. Pocos grupos musicales de “rock”, si así se le puede definir a Robert Fripp y compañía han sido tan originales y con tanto talento, recordemos tan solo a Adrian Belew, y su inconmensurable carisma y talento. En definitiva, King Crimson es una rara joya de la contemporaneidad que nos ha tocado vivir y reconocerlo es cosa de oírlo, pues lo que provoca King Crimson no se puede describir completamente, y usando el lugar común, creo que faltan palabras, aunque el idioma tenga muchas.

El concierto que se suscitó en la periferia del pensamiento, es decir, en la Ciudad de México, el 19 del presente, al cual asistí  (jejejeje, sí, ahí estaba, siendo transportado a un mundo donde lo complejo supera lo absurdo de la simpleza no pensada), fue simplemente monumental, un regalo para los inferiores, una probada de lo no describible de parte de estos seres abducidos por no se que ente que les dio poderes sobrenaturales, tal vez fueron abducidos por Nietzsche y los hizo übermensch 2. Y aunque en el lugar que estuve sentado no se podía notar la magnificencia, gracias a la ambición desmedida y aberrante de una maldición para la música llamada ticket master, aún así, el tiempo y dinero invertido valió la pena en muchísimos sentidos. De la música de King Crimson solo he podido entender bien a bien el 10%, seguramente es porque la gran mayoría no usamos el otro 90% de nuestra capacidad cerebral como reza el imaginario popular.

¿Y toda esta apología de un grupo de “rock” a que viene? Primero a que siempre quise hacerlo, disfrutar al King y después tratar de localizar la experiencia a esta realidad espacio-temporal que me ha tocado a través de un escrito. Sin pretensiones mas allá de las del espectador gozoso de la realidad vivida. OK, entonces la apología viene en el sentido de que este es el concierto que mas he disfrutado, aparte de las razones antes expuestas por el simple hecho de que solo uno o dos idiotas (en el significado de la palabra sin ser peyorativo) sacaron su celular para distraerse de lo esencial, de la sustancia. El grupo pidió encarecidamente a través de todos los medios que se tienen al alcance en un recinto con miles de personas que van a escuchar, que no usaran sus “hermosos dispositivos” como ellos les llamaron, durante todo el concierto, en la traducción computarizada que se escucho en el teatro Metropolitan, tanto en inglés como en español, sólo un idiota hubiera sacado su celular después de oír las primeras notas de esa experiencia irrepetible. No estoy siendo exagerado con esto, de verdad. Disfrutar el espectáculo fue una experiencia memorable al no tener que estar viendo miles de pantallitas que te distrajeran de lo que es realmente importante, es aquí cuando la tecnología que tenemos en las manos se vuelve una obsolescencia ante lo que escuchamos, vemos, sentimos y pensamos, estos dispositivos que generan realidades intangibles y/o alternas no tienen lugar en una experiencia colectiva que se volvió algo más que trascendental, se convirtió en un momento de iluminación total, de rebelarse contra postear sensaciones inexplicables, como la música producida por estos gigantes, los cuales declararon la esquizofrenia que estamos viviendo en este siglo XXI hace mas de 40 años 3. Tres bateristas, ¿donde se ha visto eso?, King Crimson lo logró de una manera magistral. Greg Lake, ¿donde estas?, ¿en el universo? Robert Fripp me veía con su cara de el gran director tirano que dicen que es, su mirada me taladró como un taladro mecánico a mantequilla, en realidad no me miraba a mí, pero nunca olvidaré esa cara de loco genial. Al final, en el entendimiento de generar una experiencia colectiva en todos sentidos, en todos sentidos 4, Tony Levin tomo su cámara y esa fue la señal para que todos, todos los espectadores tomaran su “bello dispositivo” e hicieran lo que quisieran, vi a Fripp tomarse una selfie, eso valió el costo exhorbitante del boleto. Tal vez no parezca esto gran cosa, pero apartar la adicción del dispositivo de la conciencia del uso del mismo por mas de tres horas es el mayor logro tecnológico que he podido observar en los últimos años. Aunque a nadie parece importarle.

1 http://es.thefreedictionary.com/gentlemen

2  http://www.filosofia.mx/index.php/forolibre/archivos/friedrich_nietzsche_el_uebermensch

https://www.youtube.com/watch?v=MM_G0IRLEx4