Enojo perredista contra Mancera

 

9 de abril de 2018

En las filas perredistas de la CDMX hay una gran molestia en contra del exjefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, por dos cuestiones básicas que marcaron su administración de cinco años.

La primera de ellas es que, luego de recibir todo el apoyo para ganar como el candidato capitalino más votado en la historia de la capital, al tomar el gobierno hizo de lado a los perredistas y formó una administración de puros cuates.

Es decir, a su equipo cercano integró a sus amigos y los privilegió para llevar la cuestionada política inmobiliaria y de seguridad y justicia, dejando fuera por primera vez a las tribus, que se tuvieron que conformar con migajas.

Pero no sólo fue eso, pues, además, exigió la entrega de la dirección del PRD y de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, lo cual logró porque no hubo nadie que se le opusiera. Los caciques doblaron las manos y mansamente se entregaron a él.

Asesorado por Héctor Serrano —su operador político de cabecera—, desde el Gobierno Mancera hizo como quiso al PRD, al grado de someterlo y obligarlo a avalar políticas que afectaron en gran medida a la población, como el aumento al Metro y las fotomultas.

A pesar de que era evidente que, sobre todo el tema de las fotomultas era una negocio privado, promovido por una de sus gentes más cercanas, entre los perredistas nadie tuvo el valor de levantar la voz y se ganaron el desprecio ciudadano.

Con todo y el gran rechazo que los capitalinos tenían hacia su administración —y, por consiguiente, hacia su
partido–, Mancera tuvo una inesperada oportunidad para reposicionarse y regresar el PRD al frente de las preferencias: los sismos de septiembre.

Aunque parezca increíble, si bien la tragedia que azotó la CDMX lo dejó fuera de la contienda presidencial, le abrió la posibilidad de cambiar la percepción sobre su gobierno y de levantarse de la lona.

Todo el mundo esperaba que Mancera iniciara una fuerte ofensiva de reconstrucción y apoyo a los damnificados, con lo cual le hubiera dado la vuelta a la tortilla.

En Morena daban por hecho que el gobierno capitalino se iba a meter con todo a recuperar el apoyo social; temían que eso les hiciera perder la ventaja.

Para sorpresa de propios y extraños, Mancera no se decidió a operar. Tomó pésimas decisiones y se dejó llevar por la ambición de varios constructores que vieron en la tragedia la oportunidad de negocio.

Casi medio año después, el jefe de Gobierno renunció para buscar una senaduría donde refugiarse, dejando un verdadero tiradero que, hasta la fecha, continúa, y el repudio de los capitalinos se acrecentó contra él y los perredistas.

Mancera la tuvo, fue suya y la dejó ir… ése es el coraje del PRD contra él.

CENTAVITOS… Alejandra Barrales nombró a la panista Laura Ballesteros como vocera para la movilidad y aguas, porque Ballesteros llevó la política de movilidad la segunda aparte del sexenio y fue un caos. Los capitalinos la culpan de los males en la materia y si lo que menos quieren es la continuidad del gobierno, Barrales deberá tener mucho cuidado en esos nombramientos. Laura y su esposo son ciclistas, nada más… Conscientes de que Iztapalapa es la joya de la corona y pieza clave para definir la Jefatura de Gobierno, ayer hubo un encuentro de liderazgos del PRD de la zona para cerrar filas. Estuvieron Iván Texta, Rebeca Peralta, Abril Trujillo, Penélope Campos, Karen Quiroga Dione Anguiano para definir la línea de cómo será la campaña y todos salieron confiados en retener el bastión, sobre todo por los malos gobiernos de Clara Brugada y Jesús Valencia, además de los malos candidatos morenos.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/enojo-perredista-contra-mancera/1231303


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