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#EsunHonorLagostaporFavor

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Hugo Morales Galván

Nos vamos acercando peligrosamente hacia un posible fracaso de grandes dimensiones. Los más de 30 millones de votos de los que presume Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su séquito de Morena, serán insuficientes para catalizar el daño que generará a las personas y las esperanzas de quienes sufragaron por él, y a un país que se seguirá desangrando ante la incapacidad política de quienes a partir de diciembre próximo se harán cargo de las riendas gubernamentales.

Decir que, si a AMLO y a Morena le va mal, le irá mal al país es de Perogrullo. El país ya está mal. Los futuros gobernantes y los legisladores en funciones están dando muestras de incapacidad, falta de sensibilidad y torpeza política. Insuflándose el pecho con arengas y proclamas de la República de la Austeridad, creen poder ocultar los errores que han comenzado a cometer.

Por donde veamos, no hay ni cómo aplaudir a AMLO y sus seguidores. En lo legislativo, su aplastante mayoría en la Cámara de Diputados, el Senado de la República y el Congreso de la CDMX, les permitió el “agandalle” colocando a cuadros incapaces y sin preparación alguna para desempeñar cargos. San Lázaro es una antología. En cultura a un inculto, en deportes a un actor de medio pelo. En el Congreso local, la mayoría de Morena impuso a una mujer inculpada de trata de personas para prostitución, en la comisión que atendería a la niñez. Su desfachatez no les alcanzó para sostenerla.

Quienes hasta antes de julio pasado se llenaban las bolsas con dinero público y privado, producto de salarios, prestaciones, bonos, “moches” de obra pública y pago de piso de antros y comercios donde gobernaban o para donde gestionaban, ahora, extasiados hablan de austeridad y pintan la nueva República Juarista.

Los que disfrutaron de todo tipo de prebendas, choferes, camionetas, ujieres, son los portadores de la buena nueva. Hoy, llevan “tuppers” para comer creyendo ser un ejemplo, cuando millones de trabajadoras/es hace lo propio todos los días, como producto de su pobreza eterna, y no sólo en días de sesión legislativa.

Conocido personaje político verbalizó la austeridad ficticia, con un hashtag genial: #EsunHonorLangostaporFavor, aludiendo al grito preferido de los ahora neoprogres y neofifís, que cargan sus “tupers”, pero se fueron a comer langosta y escamoles en la boda de César Yáñez, el vocero de AMLO, su personaje más cercano, y a bailar con Los Ángeles Azules a Puebla. Una celebración que cifras conservadoras ubican entre 15 y 20 millones de pesos en su costo (tan sólo los músicos de Iztapalapa cobran, según unos, 800 mil pesos la hora, y según otros, ocho millones de pesos por tocada).

Aún no llegan a gobernar y como presa que no soporta la fuerza del torrente, comienza a fracturar su estructura y amenaza con arrasar (con sus errores) a toda la población que votó por ellos y aún a la que no sufragó a su favor.

Un Aeropuerto Internacional negocio y riqueza de élites, que será decidido en una consulta inconstitucional porque AMLO ni su equipo no son autoridad en funciones. Pero que además pondrá la obra a decisión de quienes, sin discriminación alguna, ni usan el aeropuerto, ni serán beneficiados. A la población perjudicada no se le escucha y de nueva cuenta comienza la estigmatización en su contra por parte de los grandes inversores que han colocado más de 100 millones en construcción, y que han llegado a un acuerdo inicial con AMLO para concluirla pese al daño ambiental que generará en la mayor concentración humana de México.

Creyeron que las víctimas y familiares de la violencia votarían a su favor sin ninguna condición y sí, sumisamente, aceptarían sus propuestas de perdón, amnistía y olvido, sin atender su reclamo de justicia y castigo. Incapaces de entender la problemática de la violencia e insensibles ante el dolor, pensaron que quien reclama a un familiar tendría suficiente con las arengas de AMLO que, para variar, no entiende su dolor y les quiere imponer su palabra divina: perdonar. Pero, ¿perdón a cambio de qué? A cambio de nada. Sólo creer en él, cual pastor cristiano que trajo la buena nueva a la Tierra.

El futuro gobierno se fastidió del dolor de las víctimas. Por eso canceló los Foros Escucha en estados donde la violencia bestial tomó control de la vida humana. Preocupémonos porque el impacto que sus errores nos afectará a todas y a todos, con una agravante: no escuchan.

Lo dijimos la semana pasada: Ojo, con las Fuerzas Armadas. Hoy, lo repetimos.

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