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EVIDENCIAS: El país utópico de AMLO

EVIDENCIAS: El país utópico de AMLO
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Patricia Sotelo

El próximo primero de diciembre Andrés Manuel López Obrador jurará como presidente constitucional de México. Quien buscó la presidencia en tres ocasiones se convertirá, por fin, en el primer mandatario del país, gracias a los 30 millones de mexicanos que votaron por él.

Iniciará, así, un nuevo régimen político en México, encabezado por un presidente con ideología de izquierda, cuyos principales objetivos son desterrar la corrupción y velar por los más pobres. Pero, ¿cuál es el país que imagina AMLO? Lo ha definido a través de propuestas que han provocado controversia e, incluso, desacuerdos con sectores que lo han apoyado. Veamos:

• Ningún funcionario público será corrupto, no sólo porque la corrupción será un delito grave y quienes lo cometan podrían terminar en la cárcel, sino porque al tener un presidente honesto sus subordinados también lo serán. Nadie pedirá “moches” en la asignación de obras públicas ni para hacer favores políticos. No se enriquecerán ni serán prepotentes.

• Los políticos que cometieron actos de corrupción antes del 1 de diciembre, disfrutarán del dinero público que robaron, ya sea jugando golf o paseando por el mundo, porque no se les perseguirá legalmente. Pero, a cambio, no conspirarán para desestabilizar al país y, por lo tanto, habrá paz social.

• Los empresarios estarán sometidos al poder político y apoyarán el progreso del país sin buscar beneficios personales ni privilegios. Nada de favoritismos, ni siquiera de condonarles el pago de impuestos, como ha sucedido con cada gobierno. Invertirán en proyectos públicos y crearán más empleos.

• Los gobernadores rendirán cuentas claras de los recursos que reciban. No desviarán dinero público porque habrá un representante del gobierno federal que los vigilará y controlará. Este representante, a su vez, no se corromperá.

• Los militares pasarán a integrar la Guardia Nacional, que será la policía del país, y se encargarán de la seguridad de la población sin cometer violaciones a los derechos humanos, porque serán capacitados para ello. No habrá, nunca, represión social.

• Los delincuentes que se encuentran en las cárceles por delitos no graves, serán perdonados gracias a la amnistía presidencial, y regresarán a sus hogares para buscar una nueva oportunidad de vida. Ya no volverán a delinquir porque encontrarán un trabajo para ganarse la vida en forma honesta.

• A quienes han sido víctimas de la delincuencia organizada se les pedirá que perdonen a sus victimarios, con lo que tendrán paz interior, y contribuirán, así, a la pacificación del país.

• Los jóvenes que no estudian ni trabajan serán apoyados con una beca de 3 mil 600 pesos mensuales durante un año y serán capacitados para el trabajo en empresas. Así se les alejará de caer en la tentación de aceptar grandes cantidades de dinero de la delincuencia organizada.

• El sureste del país se convertirá en un boom económico gracias a la construcción del Tren Maya y del desarrollo del Istmo de Tehuantepec. Esto si no hay oposición de los grupos indígenas y ambientalistas de la zona a quienes aún no se les ha consultado estos proyectos.

• En tres años habrá una nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, con la que el país producirá su propia gasolina para ya no importarla y reducir su costo.

• Se realizarán consultas a los ciudadanos sobre temas polémicos, y la gente participará confiada en que no se trata de una simulación. Los ciudadanos podrán decidir, incluso, si se juzga o no a los expresidentes de México.

• En tres años, el presidente someterá su mandato a un referéndum. Si la gentequiere que renuncie, obedecerá y se irá.

En efecto, AMLO plantea un cambio radical de régimen, pero con cierto grado de utopía. ¿Podrá sortear las resistencias para convertir en realidad el México que imagina? Veremos.

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