La Cuarta Desfiguración

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No han pasado más de dos días de “la asunción” y políticos emanados de Morena ya dan de qué hablar, y no por el florido lenguaje de ambos, sino por el desprecio al orden y a la legalidad en el que se escudan para purificarse y atacar a sus adversarios.

Primero fue el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien presumió que a pesar de no cumplir con los requisitos legales para asumir la dirección del Fondo de Cultura Económica, el Congreso de la Unión elaboró una ley a su medida con la que libraría los obstáculos.

“Se las metimos doblada, camarada” fue su comentario durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, para presumir que el Senado había sido doblegado para favorecerlo.

Eso ocasionó protestas no sólo de la sociedad, sino incluso de los propios legisladores de Morena, quienes congelaron la llamada Ley Taibo.

En respuesta, el escritor dijo que no le importaba, pues Andrés Manuel López Obrador lo instalaría en el cargo por un edicto.

Y así fue, ayer se presentó en la Gerencia Editorial del FCE para ser el encargado de despacho, en tanto a los legisladores se les pasa el coraje y obedecen la orden prejidencial de allanarle el camino a la dirección.

Ni modo, es una facultad que tiene López Obrador, quien decidió ejercerla a la de “me canso ganso”.

Como quiera, al final se cumplió la conclusión del escritor de: “se las metimos doblada”.

También, ayer circuló la noticia de que el diputado Gerardo Fernández Noroña, otro aliado de Morena, famoso por su exhibicionismo ante las cámaras, donde regularmente se explaya con su florido lenguaje, fue a parar al Ministerio Público.

Aunque en las redes estuvo circulando todo el día que lo habían llevado al MP acusado de haber robado un celular -cosa poco probable por el fuero que lo protege-, el diputado dijo que a él le robaron el celular y por eso se presentó a hacer la denuncia.

Pero lo grave es la expresión que él mismo hizo pública en sus redes: “Qué manera de terminar el día en la agencia del ministerio público número 56 por un pinche teléfono robado”. Deja claro su desprecio por la autoridad.

No hay más información del caso porque en el Twitter de Fernández Noroña, la mayoría de las veces aparece el anuncio de que el contenido es suprimido “por contener lenguaje inapropiado”.

Pero Taibo y Noroña no son los únicos morenos envueltos en escándalos; aún no se olvida que el diputado federal Cipriano Charrez chocó su lujosa pick up de millón y medio de pesos con un auto y huyó del lugar dejando que el conductor muriera. Morena prometió desaforarlo y llevarlo a juicio; dos meses y nada ha pasado.

Como tampoco nada pasó con el diputado local Miguel Ángel Macedo, a quien su compañera Marisela Zúñiga acusó de haberla intentado sobornar con 500 mil pesos para votar por José Luis Rodríguez como coordinador de Morena en Donceles.

Ésa, la transformación de quinta –o la Cuarta Desfiguración, como empiezan a llamar en redes al actual proyecto de Gobierno–, y todavía se ofrecen a escribir una Constitución Moral para que todos los mexicanos la sigan.

CENTAVITOS… Hoy no habrá sesión en el Palacio de Donceles, pero no vayan a pensar que es porque los diputados son holgazanes; claro que no. Están acabando de desinfectar el lugar para la toma de protesta que le harán mañana a Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno de la CDMX, pues seguramente habrá visita prejidencial.

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