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La delgada línea PRD-Morena

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Aunque ambos partidos luchan ferozmente por diferenciarse uno del otro, es claro que PRD y Morena no pueden esconder el cordón umbilical que los sigue uniendo, por la sencilla razón de que son lo mismo, sólo que uno más recargado que el otro.

Qué diferencia tienen quienes hoy presumen estar con Andrés Manuel López Obrador y apenas hace unas semanas lo calificaban de mesiánico, loco y hasta perdedor, realmente ninguna.

Son tan iguales que solamente les bastó firmar un librito en una plaza pública para oficializar su cambio de piel, aunque en realidad siguen siendo exactamente iguales.

Por eso es que los morenos no pueden hablar mal de sus antecesores, pues quienes apenas hace unos meses eran calificados de pillos y de integrantes de la mafia del poder, hoy están con ellos.

Tampoco el PRD puede acusar de transas a quienes se convirtieron en morenos, porque apenas hace unos meses eran amarillos y los defendían a capa y espada.

Ejemplos hay muchos, pero bastaría centrarse un poco en Tlalpan, donde varios quieren culpar a la delegada Claudia Sheinbaum de la tragedia en el Colegio Enrique Rébsamen, que supuestamente trabajaba en la ilegalidad.

Quienes buscan responsabilizar de eso a la delegada morena no tienen abuela, pues ella tiene apenas dos años en el cargo, y ese plantel lleva al menos 20 funcionando.

Pero Sheinbaum no puede tampoco culpar abiertamente al PRD y a sus exdelegados de ser responsables de la tragedia, porque quienes apenas hace unos años eran autoridades amarillas, hoy son flamantes integrantes de Morena.

Si sostiene lo que dijo en una de las tantas entrevistas que ha dado, de que en 2014 el colegio fue clausurado por construir ilegalmente el edificio que se colapsó el martes y que misteriosamente se le autorizó a funcionar, estaría inculpando a su hoy compañera, la exdelegada Maricela Contreras.

Si Claudia se va un poco más atrás y le echa la culpa a los exdelegados Higinio Chávez Guillermo Sánchez, debe tener en cuenta que con ambos trabajó como funcionario muy cercano Carlos Hernández Mirón, hoy también en Morena.

Y ni hablar si la delegada intenta averiguar más atrás, porque podría llegar hasta la administración de quien fuera su esposo, Carlos Imaz Gispert, atrapado con las manos en la masa en actos de corrupción con el constructor Carlos Ahumada.

Ése es sólo un ejemplo de cómo en la mayoría de los gobiernos hay un lazo muy fuerte, incluso de complicidades, entre pejistas y perredistas.

O ni modo que Jesús Valencia y Clara Brugada no hayan coincidido como delegados perredistas en Iztapalapa; o Avelino MéndezPablo Moctezuma o hasta Rigoberto Salgado no hayan sido jefes amarillos en Xochimilco, Azcapotzalco y Tláhuac.

Por eso es que entre ambos partidos existes una línea tan delgada que les impide diferenciarse uno de otro.

Son tan iguales que, incluso, los une la simple ambición del poder.

CENTAVITOS… La tramposa propuesta del PRI nacional de eliminar todo financiamiento a los partidos políticos y dejar sin ningún plurinominal las cámaras legislativas tiene más que nerviosos a más de uno en la CDMX. Si no hay pluris, aspirantes de todos los colores, incluyendo el Frente Amplio Democrático, verán cómo se les aleja el hueso.

Pero el PRI local también tiembla, pues difícilmente ganaría más de  tres curules en la capital y ni qué decir del dinero; la presidente Mariana Moguel sufre para completar la nómina cada mes, y eso que recibe puntualmente el dinero del INE. Si se lo quitan…

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/2017/09/27/1190934

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