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LA MANO QUE MECE LA CUNA / La desesperación de Martí

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Por Adrián Rueda

Maltratado por todos al interior de Morena, Martí Batres Guadarrama busca a toda costa mover las aguas subterráneas del partido para tratar de agarrar una posición importante con miras a los próximos seis años.

Uno de los primeros golpes se los llevó justamente en la contienda interna por la Jefatura de Gobierno, cuando primero se anotó para hacer el caldo gordo a Andrés Manuel López Obrador, pero después intentó quedarse con la candidatura y fue aquietado.

No era la primera vez que Martí intentaba jugarle chueco a El Peje, pues hace un par de años, cuando se estaba armando la estructura de Morena, el ex ceuísta se aventó la puntada de mandar al cuarto lugar al tabasqueño durante la organización de elecciones seccionales en Copilco.

Y por supuesto también está presente cuando en 2013 quiso aprovechar que López Obrador estaba hospitalizado luego de un infarto, e intentó apoderarse del partido desconociendo incluso a Andrés López Beltrán, enviado del de Macuspana a representarlo.

Todo mundo recuerda que en ese tiempo Morena, que aún no obtenía su registro como partido y era solamente un movimiento, organizó una caminata de varios días alrededor de El Ángel de la Independencia para protestar contra la Reforma Energética.

Como el tabasqueño estaba hospitalizado debatiéndose entre la vida y la muerte, decidió enviar a su hijo Andy en su representación para que encabezara la protesta, pero apenas se apareció en El Ángel fue ignorado y hasta menospreciado por Batres.

Con trabajos lo dejó poner un pie en el estrado de madera, para que dijera unas cuantas palabras ante no más de 300 simpatizantes, pues a raíz de la enfermedad de El Peje el ánimo y el interés de la protesta había disminuido.

A todos quedó claro que quien fue el primer presidente de Morena, por gracia de Andrés Manuel, estaba moviendo los hilos a toda velocidad para quedarse con el partido y aplastar a la descendencia del ex jefe de Gobierno del DF.

Era la misma historia que Martí escribió con René Bejarano, su maestro, que cuando cayó en desgracia a causa de los video-escándalos que lo llevaron a la cárcel, el que hasta ese momento había sido su muchacho intentó despojarlo de la corriente bejaranista.

Martí se movió sin recato entre las tribus perredistas para despojar a Bejarano de la entonces corriente mayoritaria en el sol azteca, pero los bejaranistas resistieron y el profesor encabezó desde su celda la resistencia.

Como no pudo quedarse con la IDN, a Batres se le ocurrió fundar la tribu Izquierda Social al lado de Alejandra Barrales, para jalar hacia allá a los huérfanos de René y hacer su propia agrupación.

Su inexperiencia y falta de pericia aunadas a que René salió de la cárcel a los nueves meses, le impidieron concretar su sueño y al final su naciente tribu terminó desmantelada y sus dirigentes chamuscados.

Ese historial de traiciones, que ha intentado repetir ahora en Morena, es lo que tiene a Batres en una lista tan negra, que ni con cloro se podrá blanquear.

Seguro piensa que como López Obrador andará muy ocupado con la Presidencia de la República, no le dará tiempo de meterse en temas de la grilla del partido, como la designación de los líderes en las cámaras de Diputados y Senadores.

Por eso es que, a pesar de que El Peje ya dijo que el coordinador senatorial de los morenos será Ricardo Monreal, Batres insiste en meterse y ya hasta una agenda legislativa se atrevió a dar, incluyendo una disminución al gasto de los legisladores.

Si no es presidente del Senado, Martí quiere ser el coordinador de la bancada, para hacer contrapeso del zacatecano y poder hacer su grilla para, desde ahí, tender su trampolín rumbo a la Jefatura de Gobierno en 2024. Pero sus pasos son tan obvios, que no lo van a dejar pasar así haga berrinche y patalee; es más, en una de esas y empiezan a desarmarlo antes de tiempo.

Otro duro golpe provino de Claudia Sheinbaum Pardo, quien al dar a conocer los puestos de primera línea de quienes integrarán su gabinete a partir de diciembre, dejó fuera todo lo que oliera a Batres.

Porque Martí daba por hecho que su paje César Arnulfo Cravioto sería el secretario de Gobierno, para que desde ahí le ayudara a apoderarse del gobierno capitalino y garantizar que para 2024 tendrían el control absoluto.

Por supuesto que Sheinbaum tenía muy claro que Batres quería meterse como una piedra a un zapato y desde el principio le puso el alto: a Cravioto lo mandó a coordinar la ayuda a los damnificados del sismo de septiembre pasado.

Si bien ese puesto es redituable, pues se trata de llevar ayuda a quienes perdieron sus bienes, es una tarea muy desgastante que lo mantendrá ocupado y sin posibilidades para la grilla. Como encargado de la reconstrucción estará sujeto a la aprobación del presupuesto y a que se lo suelten, además de que esa tarea tiene fecha de caducidad, pues para fortuna de la ciudad y para desgracia de él, los damnificados no son tantos.

Las áreas que podrían dar lucimiento están copadas por Sheinbaum, quien puso en esos lugares a su círculo cercano de académicos, que si bien no le darán mucho por su falta de experiencia, tampoco se le convertirán en un problema como lo podría ser Cravioto. Total, debajo de los titulares de cada área se espera que aparezcan los verdaderos operadores que le ayudarán a concretar su proyecto de ciudad del que tanto ha hablado.

Así que mientras a él le cierran directamente las puertas en el ámbito general, por órdenes expresas del mismísimo Andrés Manuel, en la CDXM dejan fuera a uno de sus principales esbirrios, lo que le dificultará hacer grilla de importancia.

Por esa razón es que Batres anda bastante desesperado y, por supuesto, frustrado. Parece que es el único que no ve que Morena se convertirá en el gran partido que dominará todo y decidirá el futuro de varias generaciones de políticos. Futuro que para él no será favorable, al menos en las altas esferas.

Él no va a decidir nada y su destino será quedarse en los puestos medios, y eso si se porta bien.

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