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Los 100 días de Sheinbaum

Los 100 días de Sheinbaum
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Alejandra Martínez

Para cualquier gobierno, los primeros 100 días son la punta de lanza. En ellos se define y delinea el trabajo que habrá de realizarse a lo largo de una gestión. En este tiempo se anuncian gabinetes, se revisa la herencia que dejó el gobierno anterior y se presentan los programas y acciones a realizar, sobre todo cuando el cambio no únicamente es de grupo político sino de partido.

A diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones en la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y su equipo llegan al cambio de administración con mucho camino avanzado. Existe ya un gabinete y desde hace meses los titulares salientes han estado trabajando directamente en la entrega-recepción, por lo que no se arrancará de cero.

Si a esto se añade que ya se han hecho algunos anuncios —como la entrada en vigor de las foto-cívicas que sustituirán el programa de foto multas, el decálogo para el buen conductor vehicular, la inversión de dos mil millones de pesos en centros comunitarios que se conocerán como PILARES, la inversión y acciones en materia de agua, los gabinetes de seguridad de martes a domingo, las reuniones con ella y las audiencias públicas para atender la demanda de la gente—, veremos que tal avance no ha sido menor.

Además, el equipo del nuevo gobierno ha trabajado en la confección y ajuste del presupuesto 2019 y en la reestructuración administrativa con la que se espera tener los recursos suficientes para poner en marcha las acciones de austeridad y programas de gobierno desde el arranque mismo de la administración, con el objetivo de lograr un ejercicio más eficiente del recurso, que estará basado en las necesidades de la autoridad que llega y no en las decisiones del que terminó hace unas horas.

Parte importante del reto que enfrenta el equipo de Sheinbaum es colocar el trabajo por encima de las diferencias personales, porque si bien hoy que se tome protesta el gabinete será un todo compacto, con el tiempo las diferencias y los celos aparecerán, y si esto se sale de control, el proyecto que hoy inicia será más conocido por los pleitos que se den en su interior que por los logros alcanzados. Si no, preguntemos a los anteriores jefes de gobierno.

En cuanto a la agenda por resolver, sin duda recuperar la gobernabilidad será uno de los temas donde más deberá poner énfasis el nuevo gobierno, pues pareciera que la ciudad y sus habitantes quedaron indefensos y abandonados, entre un gobierno que renunció a sus tareas, dejando que la inercia se impusiera, y un nuevo gobierno impedido por ley para intervenir. A partir de hoy eso debe desaparecer, de modo que los ciudadanos y los poderes informales sepan, pero sobre todo sientan que hay autoridad y gobierno, que hay un orden.

La seguridad es otro asunto en que la gente de la ciudad espera, y mucho. Que de una vez por todas se acaben los robos a transeúntes, a casas habitación, que llegue el fin de los ataques a mujeres, de autos chatarra por todos lados, de calles oscuras y de policías a quienes la población teme.

Otro reto tiene que ver con el mejoramiento de la imagen urbana, no sólo en términos de sembrar árboles, balizar y tapar baches, sino en lo relacionado con revisar todos los edificios que se encuentran abandonados, por el sismo o por cualquier otra causa: negocios, plazas, locales medianos y pequeños que se han convertido en focos atractivos para la delincuencia y que hoy carecen de iluminación y lucen graffiteados, invadidos y sucios.

Nadie mejor que la jefa de Gobierno tiene el diagnóstico de los problemas de la ciudad. A estas alturas sabe muy bien que los recursos no son suficientes para solucionar las deficiencias que arrastra una ciudad que fue abandonada en muchos aspectos durante los últimos años, y debe tener claro, también, que existe una serie de inercias y resistencias de distintos sectores a los que tendrá que enfrentarse.

La ventaja de quienes llegan al gobierno de la ciudad, al igual de lo que sucede con el gobierno federal, es que cuentan con un enorme capital político y el respaldo ciudadano de la gente. Hay esperanza de que la ciudad recupere el esplendor que vivió hace algunos años, blindada de cárteles de la droga, violencia e inseguridad, con reconocimiento internacional a los programas y acciones de gobierno.

Lo que la gente espera es recuperar esa paz, las calles limpias, sin basura, sin baches, iluminadas, sin automóviles abandonados; orgullo de todos los que aquí vivimos. 100 días parecen mucho, pero para una ciudad en el estado que se encuentra la capital del país resultan muy poco. Se requiere de gente comprometida, de tiempo y sobre todo del deseo de realizar un cambio drástico a la forma en que se gobernó. Eso finalmente fue por lo que la gente dio su voto y es lo que espera.

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