Los sindicatos de la 4T

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Adrián Rueda

Cuando el viejo régimen de los charros sindicales estaba al borde de la extinción, precisamente porque sus líderes se enriquecían a costa de los trabajadores y los explotaban, resurgen los intentos de restaurar el sindicalismo oficial.

Desde las veladas intenciones de Napoleón Gómez, mejor conocido como Napito, de crear una organización similar a lo que fue la CTM de Fidel Velázquez, hasta los intentos gubernamentales de controlar sus sindicatos, todo apunta en una misma dirección.

Que en lo más alto de la cima de la Cuarta Transformación quieren hacer surgir nuevos líderes charros afines al gobierno, para convertir esas organizaciones en fábricas de votos, tal como fue en la época del PRI como partido único.

Aunado a los claros intentos de líderes afines a Morena de iniciar una ofensiva por los sindicalizados, aparece de pronto una iniciativa pejista en San Lázaro para reformar la Ley Laboral y combatir la firma de contratos a través de empresas outsourcing.

Aunque ese tipo de empresas ayudan a generar más empleos y condiciones para una mejor competitividad entre las empresas, a los sindicatos no les gustan porque pierden afiliados que les representan cuotas económicas y poder político.

Justamente estas dos últimas razones son las que llaman la atención en las altas esferas de la 4T, que ven la posibilidad de encumbrar nuevos liderazgos sindicales, a fin de que puedan contar en las urnas con una masa de afiliados cada que el proyecto lo requiera.

El outsourcing es una práctica común y aceptada en varios países, donde el sistema está reglamentado y eso sería justamente lo que faltaría en México: su reglamentación para tener líneas claras y no su debilitamiento.

Pero al parecer a algunos ideólogos del gobierno no les acaba de gustar la idea de perder el control de los trabajadores mediante los sindicatos, y por eso buscan encumbrar nuevos líderes para regresar al viejo sistema del PRI, pero ahora con la 4T.

Dicen que esa idea no es exclusiva del gobierno federal, pues ya en la CDMX las autoridades buscan tenderle la camita a Juan Ayala, líder de los burócratas de la capital, para que tire la toalla y entre en su relevo algún afín a los nuevos tiempos.

No es que los actuales líderes sindicales sean un dechado de virtudes o de honestidad, pero en lugar de dar más libertad a los trabajadores de moverse libremente en el mercado laboral, lo que el gobierno busca es controlarlos a través de nuevos sindicatos.

Cuestión de echarle un ojo a lo que está pasando en empresas del norte del país.

CENTAVITOS… Aunque oficialmente no lo ha aceptado, un grupo de diputados de Morena asegura que la semana pasada su compañero José Luis Rodríguez, vicecoordinador de la fracción en Donceles, les dijo abiertamente que buscará la alcaldía de Cuauhtémoc en 2021. A Rodríguez se le ha vinculado desde hace tiempo con el senador Ricardo Monreal y, si bien el diputado ha dicho que no pertenece a ese grupo, acepta su admiración por el zacatecano y dice que podría hacer sinergia con su equipo… Quien debió contener la respiración fue el también senador de Morena Martí Batres, luego de que en el Congreso de la CDMX su partido presentó una iniciativa para que todo aspirante a un cargo de elección popular sea rechazado si está registrado como padre incumplido con la pensión alimenticia de los hijos. Todo el mundo recuerda que Martí ha sido denunciado en más de una ocasión por sus propias exparejas de no ser precisamente responsable en eso de la manutención.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/los-sindicatos-de-la-4t/1301536

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