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Morena, un partido muy silvestre

Morena, un partido muy silvestre
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Apenas van un par de sesiones en el flamante Congreso de la Ciudad de México, y el grupo mayoritario de Morena ha dejado ver de inmediato su lado primitivo; a muchos recuerda el PRD de hace 20 años: totalmente silvestre.

La única diferencia –por cierto bastante grande— es que la mayoría de sus integrantes eran auténticos militantes de izquierda, hasta cultos, no el mazacote que han armado en Donceles.

Con acciones bastante primitivas, a las primeras de cambio, cayeron en todo lo que como oposición criticaban; es más, su coordinadora Ernestina Godoy aún no acababa de terminar su discurso jurando que no habría agandalle, cuando ya se estaban agandallando.

Sin el menor pudor mercaron a sus diputados más devaluados, como si fueran gallinas en el tianguis, y los intercambiaron con otras bancadas, con la única intención de quedarse con el control absoluto de los órganos de gobierno del Congreso.

Pero no, el ánimo de venganza en contra de sus excompañeros del PRD es tal, que los quieren desaparecer, invirtiendo mucho tiempo y energía en ello, lo que para su desgracia los hace parecerse cada vez más a ellos, pero en versión retro, cuando estaban en la prehistoria.

Parece que a los morenos nadie les enseñó que el arte de la política es lograr el consenso, no el aplastamiento.

La ciudadanía no es tonta y empieza a tomar nota que el cambio prometido por ese partido es puro cuento, y que sólo fue una promesa para aprovechar el enojo y la decepción en contra de los malos gobiernos.

En la campaña se aliaron incluso con la ultraderecha representada por el Partido Encuentro Social con tal de asegurar el triunfo, pero las elecciones ya pasaron y es hora de ponerse a gobernar para una ciudad de vanguardia y progresista.

El mezclarse con la ultraderecha los aleja de la izquierda –mayoría en esta ciudad—, pero al mismo tiempo pactaron que el PRI les cediera una diputada, que a su vez la canalizaron al PT.

Y todo para hacerse del control absoluto del poder y del dinero del flamante Congreso de la CDMX.

¿Eso es lo que ofrece Morena como Cuarta Transformación?

¿Esos serán los ordenamientos de su pretendida Constitución Moral?

Está claro que la borregada de morenos, la mayoría sin nivel para estar en una curul, utilizará su amplia mayoría para aplastar a sus opositores por el número de votos, porque en el debate ya se vio que no ganarían una.

Es un riesgo el que de entrada lleguen con codazos, piquetes de ojos y escupitajos, porque deben recordar que los ciudadanos no votaron por ellos –la mayoría desconocidos o, peor aún, muy conocidos por sus malas mañas—; el voto fue por Andrés Manuel López Obrador.

Lo más grave para ellos es que ese salvajismo empezará pronto a mirar hacia adentro y acabará en una guerra intestina de Dios guarda la hora.

CENTAVITOS… Por cierto, una de las diputadas que el TEPJF le regresó a Morena luego de una impugnación, fue Ofelia Donají, a quien Xochimilco recuerda como Lady etiqueta roja. Y es que cuando era directora de Participación Ciudadana con Avelino Méndez la grabaron hablando pestes de sus compañeros, y cuando se acabó el alcohol pidió que trajeran whisky etiqueta roja, porque era lo único que bebía. El episodio quedó grabado y desde entonces, a la hoy diputada xochimilca se le conoce por ese mote.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/morena-un-partido-muy-silvestre/1266266

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