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Morena, un partido pirata

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Todo el mundo coincide en que la piratería es un cáncer y una de las acciones más deshonestas que dañan a la sociedad, además de ser uno de los peores ejemplos para las familias.

Pues resulta que un partido político que se vende como honesto e inmaculado debe su nombre precisamente a un acto de vulgar piratería, cuyas pruebas están asentadas en medios argentinos.

El 28 de agosto de 2010 —hace casi ocho años—, en la Universidad de Córdoba, Ricardo Alfonsín, hijo de Raúl, quien fuera presidente de Argentina en los años 80, anunció la creación del partido Morena para competir en 2011 por la Presidencia de la República.

El partido se llamaba en realidad Movimiento de Renovación Nacional, pero los argentinos lo conocieron con el acrónimo de Morena y así quedó registrado.

¿A alguien le suena conocido tanto el nombre como el acrónimo?

Parece que entre Movimiento de Renovación Nacional (de Alfonsín, en 2010) y el Movimiento Regeneración Nacional (de ya saben quién, en 2014) no hay mucha diferencia… por no decir que ninguna.

Son exactamente iguales en lo del acrónimo Morena y 99.9% en el nombre; ambas agrupaciones creadas para buscar la Presidencia de un país.

En 2010, Alfonsín declaraba estar seguro de que el radicalismo ganaría las elecciones y que resistirían a las tentaciones de caer en acuerdos electorales: “les aseguro que vamos a ganar en 2011 en primera o en segunda vuelta”, dijo entonces a sus seguidores.

¿Otra vez a alguien les suena conocido ese discurso radical?

Porque hasta el año pasado ya saben quién juraba que Morena no se uniría a nadie y que ganaría incluso en una segunda vuelta, que, según él, en 2017 estaba preparando la “mafia del poder”, a la que siempre hace referencia para justificar sus derrotas.

La única diferencia entre la Morena de Alfonsín y la de todos saben quién es que en Argentina se mantuvo la promesa de no mezclarse con nadie, y en México no sólo no se cumplió, sino que se cayó en la promiscuidad al casarse con el PT y el ultraderechista PES.

A estas alturas ya no se sabe qué es Morena en México; si es de izquierda, de derecha o de chile, manteca y mole porque últimamente aceptó a la senadora panista Gabriela Cuevas, a la priista Paola Félix y al nieto de la maestra Elba EstherRené Fujiwara.

Ahí están las pruebas que señalan a los morenos como unos piratas que se robaron la idea de un proyecto ajeno, de otro país, para lucrar políticamente con él.

Bastaría confrontar fechas: si Alfonsín lanza su Morena en Argentina el 28 de agosto de 2010, y ya saben quién registra uno igualito en México el 9 de julio de 2014, ¿hay piratería política?

CENTAVITOS… De la telenovela en la que se había convertido la salida de Miguel Ángel Mancera del Gobierno de la Ciudad de México, ahora se ha caído en émulo de Capulina cuando le preguntan si se va a ir o no: “No lo sé… déjenme ver, puede ser…”. El capítulo de ayer fue que ahora esperará a ver qué deciden el PAN y el Tribunal Electoral acerca de la legalidad de su candidatura al Senado. Manceradice que si hay alguna duda sobre su legalidad, mejor no irá. Ajá, ¿y puede decir qué va a hacer cuando termine su mandato y se encuentre ante los embates de quienes le quieran cobrar sus deudas? Claro que irá en busca del fuero; el tema ya lo tienen bien estudiado y cabildeado sus abogados; sólo está capulineando.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/2018/03/12/1225706

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