Morena y la UNAM

 

11 de septiembre de 2018

Adrián Rueda

La semana pasada en su columna Itinerario Político, que se publica en el periódico 24 Horas y varios diarios del interior del país, el periodista Ricardo Alemán escribió que los recientes acontecimientos violentos en la UNAM son obra de Morena.

En su texto Alemán afirma que los desmanes en Ciudad Universitaria son en venganza contra el rector Enrique Graue porque se negó a seguirle el juego a Andrés Manuel López Obrador, quien ha dicho que en la Máxima Casa de Estudios estudiará cualquiera.

Es decir, que la UNAM sería el centro del proyecto de López Obrador para convertirla en un ente donde –sin exámenes ni evaluación- todos los que quieran estudien ahí una carrera universitaria sin mayor trámite y con pleno reconocimiento universitario.

Por supuesto que esa decisión pegaría de lleno al prestigio y la calidad educativa de la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las más reconocidas a nivel mundial, y por eso el rector Graue se negó a sumarse a esa locura. Y como Andrés Manuel López Obrador no está acostumbrado a que le den por respuesta un no, y menos en esta época de empoderamiento tras ganar por amplio margen la elección presidencial, pues ya dejó sentir su mano, según el periodista.

Para Alemán, porros ligados al senador Martí Batres y a la jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum, son quienes encabezaron la agresión en contra de estudiantes de bachillerato pertenecientes al CCH Azcapotzalco.

Según esto, la idea es derrocar al rector para que alguien ligado a Morena pueda asumir y facilitar con ello los planes de El Peje, a quien no le incomodaría hacer añicos la autonomía universitaria.

Como en política no hay casualidades, a nadie pasa inadvertido que estos hechos se den a menos de un mes de que se conmemoren los primero 50 años de la matanza de estudiantes en Tlatelolco.

Es obvio que detrás de la violencia hay mano negra, pues uno de los cabecillas fotografiado durante la agresión con bombas molotov, es alguien muy cercano al futuro alcalde de Gustavo A. Madero, el moreno Francisco Chiguil.

Pero la hipótesis de Alemán es más arriesgada y asegura que uno de los que mueve las aguas contra el rector Graue es nada menos que Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones de López Obrador.

Jiménez Espriú ha sido un eterno aspirante a la Rectoría, por lo que se pregunta si alguien se ha puesto a pensar alguna vez por qué el ingeniero no logró su cometido. El propio periodista opina que no llegó porque la calidad educativa, que ha sido un objetivo central para las autoridades universitarias, nunca ha sido prioridad para el futuro secretario federal, pues siempre se rodeó de un grupo de grillos a quienes la comunidad universitaria bautizó como “los mediocres”.

Y que como no va a llegar, promueve la violencia del Estado disfrazada de porrismo, porque en estos tiempos resulta pecaminoso decirle “no” al presidente electo, y el rector Graue lo hizo para no abaratar la calidad universitaria; hoy sufre las consecuencias.

Hoy, que políticos, empresarios, investigadores, intelectuales y periodistas se acomodan y alinean ante el nuevo gobierno, la UNAM parece aislada y crecen las amenazas de que la tiranía de un gobierno autoritario pretenda meter la mano.

Ante ese negro panorama, en los últimos días se han sumado algunas cuestiones inquietantes, como la inacción de la PGR, que se echa la bolita con la PGJ local, para no actuar en contra de los responsables de la violencia.

Varios agresores están identificados e incluso algunos fueron detenidos y presentados ante el Ministerio Público, pero fueron dejados en libertad por supuestas falta de pruebas, cuando todo mundo vio en video cómo lanzaban bombas molotov, golpeaban a mujeres y acuchillaban a estudiantes.

Aunque las investigaciones continúan, es claro que ninguna autoridad quiere agarrar la papa caliente. Los que están de salida porque ya se van, y los que vendrán, porque aún no llegan. El cinismo o miedo es tal, que el mismo jefe de Gobierno sustituto, José Ramón Amieva, ya declaró que no permitirá que haya impunidad, pero no por ello se va a dedicar a fabricar culpables.

El asunto es que más de uno ve con claridad la mano de Morena tras el conflicto, y no sólo por tratar de tumbar al rector, sino también por darse un golpecito entre ellos mismos, para ir tomando posiciones internas.

Porque si bien es cierto que Martí Batres está en el Senado, nadie ignora que su corazón sigue latiendo por el Gobierno de la CDMX y no ve mal originarle un conflicto a Sheinbaum, que es universitaria pero tendría que ordenar al PGJDF entrarle al tema.

Y con lo quisquillosos que son los grillos de la UNAM con eso de la autonomía –cuando les conviene-, en una de esas hacen que la próxima jefa de Gobierno se enrede y se meta en un lío con su propia alma mater.

Otros de sus enemigos tratan de vincularla con el activismo de los grupos que quieren desestabilizar a la Máxima Casa de Estudios, y para ello recuerdan que en sus filas tiene a varios grillos del 68 y a aspirantes frustrados a la Rectoría.

Claudia tendrá en su gobierno a Rosaura Ruiz, próxima secretaria de Educación, y que se ha quedado a la orilla en la competencia por la Rectoría universitaria; otra eterna aspirante.

Y para echarle más revoltura a la mezcla, Rosaura fue esposa de Salvador Martínez Della Roca, ex líder universitario del 68 y quien también ocupó la Secretaría de Educación capitalina en la administración de Marcelo Ebrard. Conocido como El Pino, este sujeto es especialista el armar paros universitarios, al grado de que ya como catedrático de la Facultad de Ciencias de la UNAM, asesoró al CEU para parar un año las clases en la Máxima Casa de Estudios del país.

Pero eso no es todo, su segunda esposa, Mara Robles, también fue secretaria de Educación en el gobierno perredista de Miguel Ángel Mancera, con lo que esa dependencia ha quedado prácticamente en familia.

Y como El Pino, Rosaura Ruiz y la propia Sheinbaum han sido grillos de la UNAM, más de uno la quiere ver como otra de las probables interesadas en tener las manos metidas en el conflicto.

Quien esté detrás de los acontecimientos en CU está jugando con fuego, pues la Universidad ha sido utilizada como caldo de cultivo para muchos movimientos, la mayoría nefastos para el país y sus autoridades. Así que aguas, porque si se les sale de control…


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