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Perredistas le tienen pavor al Peje

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Ahora que ya les está cayendo el veinte del real poder que está asumiendo Andrés Manuel López Obrador, perredistas de todos los calibres empiezan a sacar sus banderitas blancas, incluso en la capital de la República.

El pavor de los amarillos es tal, que incluso ya empiezan a especular que no es que al tabasqueño no le gusten Los Pinos, sino que quiere estar en Palacio Nacional para tener a tiro de cañón el antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Es decir, que con sólo cruzar la calle la futura jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, pueda estar en la oficina presidencial o viceversa, por si al futuro mandatario  se le ocurre visitar sus antiguos territorios.

Pero, más allá de eso, lo que los dirigentes del PRD ven con recelo es que López Obrador significará un verdadero paraguas para Sheinbaum, y ay de aquellos que se atrevan a meterse con la niña de sus ojos.

A los amarillos les empieza a caer el veinte de que, a partir de diciembre próximo, los morenos serán los amos y señores de la Procuraduría General de la República, la Policía Federal, el Servicio de Administración Tributaria (SAT), la Procuraduría General de Justicia del DF y, en general, de las instituciones.

Que si el dedito del jefe apunta hacia abajo para decidir la suerte de alguien, no habrá poder que lo salve, pues, a diferencia de los últimos cuatro sexenios, esta vez todas las instancias gubernamentales y legislativas del país y de la capital responden al mismo dueño.

Es decir, que quien se mete con Claudia se mete con El Peje y nadie quisiera despertar la ira de quien está tomando las riendas de todo, pues no habría muchos lugares dónde esconderse.

Por eso los continuos mensajes de paz no sólo hacia el que antes llamaban El Mesías, sino también hacia quien, a partir de diciembre próximo, se convertirá en la nueva gobernante de la Ciudad de México.

De por sí Sheinbaum llegará al gobierno con una amplia mayoría en el primer Congreso de la capital y gobernando 11 de 16 alcaldías, lo que le da un amplio margen de maniobra en la capital.

Pero, por si aun así alguien intentara hacerle la vida de cuadritos, detrás están las instancias gubernamentales no sólo de la ciudad, sino las federales, para persuadir a cualquier despistado de que se porte bien.

La posición de la oposición, sobre todo del PRD, debe ser bastante incómoda, pues, acostumbrados a las protestas ruidosas y hasta radicales, esta vez tendrán que moderarse.

Los morenos tendrán todo para hacer lo que les plazca en el país, aunque eso los compromete, porque no tienen pretextos para fallar. Ya no habrá Mafia del Poder a la cual echarle la culpa.

Sus adversarios tendrán que esperar a que sea la ciudadanía la que cobre facturas en las urnas si las autoridades fallan, pero para que eso suceda falta un buen rato, pues los pejistas tienen un amplio bono que, al menos, les durará tres años.

CENTAVITOS… Por cierto, los morenos no están tan preocupados de que el Tribunal Electoral les pueda quitar dos o tres diputados plurinominales en Donceles y, con ello, que se alejen de la mayoría calificada en las votaciones que se requiera, pues con la compra de unos cuantos diputados de otras fracciones basta. De por sí ésa es una práctica común por parte del grupo mayoritario en turno, pero ahora que el Verde Ecologista dijo que no quiere saber más del PRI y que no le molestaría buscar acuerdos con Morena, pues en Donceles ya ven la mesa puesta para servirse a su antojo.

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