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Pink tax: la desigualdad de precios por género

Pink tax: la desigualdad de precios por género
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El “Pink tax” o “impuesto rosa” es un gasto extra que hacen las mujeres para adquirir la versión femenina de ciertos productos; este fenómeno puede ser otra manera de discriminación de género.

En el mundo las mujeres no sólo ganan menos que los hombres por el mismo trabajo, también deben pagar más por las mismas cosas.

El impuesto rosa comienza desde que se nace, pues los padres de una mujer tendrán que pagar más por su ropa y juguetes que los de un hombre. Las versiones femeninas de productos de cuidado personal, calzado y de juguetes cuestan en promedio 7% más que las versiones masculinas, de acuerdo con un estudio realizado por el Departamento de Asuntos del Consumidor de Nueva York.

EN EL ESTUDIO SE ENCONTRÓ QUE LOS JUGUETES PARA NIÑA SON 7% MÁS CAROS QUE LOS DE NIÑO, Y LA ROPA INFANTIL COSTARÁ 4% MÁS SI ES PARA UNA NIÑA.

A diferencia de otras manifestaciones de desigualdad, en ésta no hay ninguna institución o norma de atención o protección para las mujeres en este ámbito en específico. En México el único órgano encargado de asuntos relacionados con los consumidores es la Profeco (Procuraduría Federal del Consumidor) cuyo margen de acción en este sentido aún es corto.

EL EXTRA MÁS OTROS GASTOS

El estudio realizado por el Departamento de Asuntos del Consumidor de Nueva York también evidenció cómo las mujeres son víctimas de mayores estafas a la hora de comprar automóviles usados o pagar reparaciones en talleres mecánicos. La probabilidad de que a una mujer se le dé un precio más alto del valor real del coche es el doble de las que tiene un hombre.

Por otro lado, muchas mujeres en el mundo también han comenzado campañas que sean tema de las políticas públicas acerca del gasto extra que realizan las mujeres (además de pagar más que los hombres por los mismos productos) en productos sanitarios: las toallas femeninas, los tampones, las pastillas para controlar cólicos, las visitas al ginecólogo, el control hormonal, la ropa de maternidad y otros.

Un paquete de 10 tabletas para el dolor provocado por la menstruación cuesta 122 pesos aproximadamente (varía entre marcas). En la Ciudad de México el costo promedio de visitar al ginecólogo es de 600 pesos. Y contando.

¿QUÉ HACER Y QUÉ NO?

Sólo un país en el mundo (Escocia) ha garantizado cubrir un seguro de poco más de 800 pesos (42 libras) para productos de higiene femenina a mujeres de bajos recursos. Algunas ciudades en el mundo también lo han logrado.

En México todavía no existe protección hacia quienes sean víctimas de la desigualdad de precios y, por otro lado, el gobierno tampoco garantiza que todas las mujeres cuenten con los productos y servicios sanitarios necesarios.

Evitar comprar productos de color rosa o las versiones femeninas puede ser una opción cuando hablamos de rastrillos, máquinas para afeitar, cremas corporales, mamelucos con estampado de dinosaurios o bicicletas azules.

Ciertamente hay muchos productos que no pueden ser reemplazados por las versiones masculinas. Por lo que es importante que cuando las mujeres sean víctimas de alguna disparidad del precio de un producto sólo por estar creado para mujeres efectúen su queja ante las autoridades de la empresa.

En muchos países se ha logrado penalizar a las empresas que cobran más a las mujeres y también se ha conseguido legislar acerca de la discriminación de precios por género en algunas ciudades.

Conocer las disparidades entre los precios de productos similares para mujer y para hombre permite evitarlos en la medida de lo posible y al mismo tiempo brinda la oportunidad efectuar las denuncias pertinentes ante la Profeco.

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