Rayando en la locura

 

22 de febrero de 2018

Cuando asumió la candidatura de su partido y declaró que sería un Presidente terco y necio, hasta “rayar en la locura”, todo el mundo pensó que “ya saben quién” lo decía en sentido figurado.

Pero, fiel a su costumbre, cuando va arriba en las encuestas, hace algo para bajar, lo cual refuerza lo que en entrevista dijo René Bejarano: “A veces Andrés juega a perder… no siempre quiere ganar”.

Y es que ahora que está en lo más alto, el líder de Morena ficha a media “mafia del poder”, olvidando sus propias palabras de que en su partido no caben los corruptos y que siempre irían solos.

No sólo se alió con el PT —es entendible que se junte con ese partido paria—, sino con los mochos del PES, que el martes lo ungieron no en su candidato, sino en su líder y pastor que los llevará al reino de Dios.

Y el ungido gritó a los cuatro vientos que “Cristo es amor”; incluso propuso la elaboración de una Constitución Moral, a la par de la Constitución Política de México.

Nadie criticaría las inclinaciones religiosas de ningún candidato, faltaba más. El asunto es que él tiene como su referente histórico al que considera el mejor Presidente en la historia: Benito Juárez.

Pues Juárez fue quien decretó la amortización de los bienes eclesiásticos y la división entre Estado e Iglesia, por lo que, si viviera, tendría que opinar acerca del candidato que dice idolatrarlo.

Cierto que el máximo líder moreno mostró su ferviente adoración por Cristo, no por su Iglesia, pero sí propuso la creación de una Constitución Moral basada en las enseñanzas cristianas.

Independientemente de lo que diría Juárez si se levantara de la tumba, habría que preguntar si “ya saben quién” tiene ya en mente a los constituyentes que redactarían el documento.

A lo mejor podría designar a Napoleón Gómez UrrutiaRené Bejarano y, para que hubiera paridad de género, a Elba Esther Gordillo y Delfina La MochesGómez, por ejemplo.

Si va hasta arriba en las encuestas, qué necesidad de arropar a ese tipo de personajes, cuyo ingreso cimbró a las bases morenistas, incluyendo a su coordinadora de campaña, Tatiana Clouthier, que dijo no poderlo creer.

La personalidad del candidato se resume a algunas de sus frases: “La encuesta está copeteada”, pero si él va arriba, no.

“No soy un ambicioso vulgar, no es la lucha del poder por el poder”, pero deja entrar a media mafia con tal de ganar votos y llegar al poder.

“Pueden decir lo que quieran, pero nunca seré incongruente y mucho menos ratero”, pero deja entrar al PES, a salinistas, zedillistas, prófugos de la justicia y contradice la doctrina juarista en la que tanto alaba.

“Jesucristo también fue perseguido y espiado”, cuando acusó al Cisen de seguirlo.

Asegura que acabará con los corruptos, pero ofrece fuero a varios de ellos para que se escuden de la ley.

De nuevo el candidato tiene razón: ¡rayando en la locura!

CENTAVITOS… Y hablando de incongruencias, Miguel Ángel Mancera pone su cabeza en manos de la ALDF, pues espera que los diputados modifiquen hoy la Ley de Reconstrucción para renunciar y buscar una senaduría por el PAN, que, por cierto, ya le impugnaron. Mancera dice que si no hay nueva ley, no se va. En lugar de quedarse a reconstruir, ofrece dejar una ley que a ver quién la aplica, porque ni siquiera la Comisión de Reconstrucción que él creó existe; está congelada y casi todos sus integrantes renunciaron. Vaya generosidad la de quedarse hasta que haya nueva ley. Si algún día hay sismo en el Frente, ya saben a quién no encargarle su reconstrucción.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/2018/02/22/1222010


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