Home Influyentes Colaboradores San Juanico, crisis de autoridad

San Juanico, crisis de autoridad

San Juanico, crisis de autoridad
0

Alejandro Zúñiga

El episodio protagonizado la semana pasada por policías capitalinos y pobladores de San Juan Ixhuatepec, Tlalnepantla, desnudó las deficiencias estructurales de la policía capitalina y la crisis de autoridad en que vivimos.
Todo inició con el asalto a una gasolinera en la alcaldía Gustavo A. Madero, en los límites con Tlalnepantla, Estado de México; la policía capitalina detectó y persiguió a los presuntos delincuentes, pero al internarse en San Juan Ixhuatepec (conocido también como San Juanico) se perdió el control.
Es increíble que una persecución ordinaria terminara con tantos daños económicos, humanos y materiales, y, peor aún, en un territorio ajeno y sin consignaciones.
Vídeos subidos a redes sociales y por televisión documentaron el abuso de autoridad y la fuerza excesiva de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina en San Juanico.
Lo que no documentaron los policías fueron las agresiones con las que fueron recibidos por los habitantes de esa población vecina, donde, por cierto, se sabe que se refugian decenas de delincuentes.
Dos patrullas –en una iba el mando policiaco– cercaron el auto en el que huía el sospechoso, pero taxistas de Tlalnepantla intervinieron para liberarlo.
Comenzó una trifulca en la que el mando Romero Espino resultó con fractura de mandíbula. Fue cuando llegaron los refuerzos, más de 80 agentes a decir de la propia SSP local, e ingresaron a San Juanico en busca de los sospechosos, pero ya con ánimo de revancha por la resistencia exhibida.
Lo innegable es que la policía capitalina violó los derechos humanos de los habitantes de San Juanico, pues dejaron hombres y mujeres golpeados hasta la inconsciencia, taxistas lesionados, autos y negocios destrozados, ventanas apedreadas y puertas forzadas, principalmente en las calles Morelos e Insurgentes de San Juan Ixhuatepec.
La brutalidad policiaca prendió a los de por sí aguerridos pobladores de San Juanico, quienes reaccionaron montando barricadas, incendiando tres patrullas capitalinas, una motopatrulla, llantas, y cerrando la autopista México-Pachuca en un tramo de unos 4 kilómetros, de ida y vuelta.
El caos fue aprovechado por decenas de habitantes de San Juanico para saquear dos centros comerciales, se robaron electrodomésticos, productos perecederos y todo lo que encontraron a su paso, sin que ninguna autoridad hiciera algo.
Tuvo que entrar la Policía Federal, veinte largas horas después, a retirar los bloqueos carreteros e instaurar el orden en la zona.
Lo inconcebible del caso es que hubo disculpas públicas para los habitantes de San Juanico por parte del jefe de gobierno capitalino, José Ramón Amieva, decenas de policías fueron citados a declarar ante la comisión de honor y justicia, y un centenar de vecinos denunciaron las agresiones recibidas, pero diez días después no hay ni consignaciones ni detenidos.
San Juanico es un capítulo que destapó, otra vez, la corrupción de los mandos policiacos, la falta de capacitación, la ausencia de protocolos y, por consiguiente, la crisis de autoridad que vivimos. Deja claro también el por qué hay un rechazo de la gente a la policía y todo lo que tenga que ver con ella.
Esa es la policía que va a heredar el próximo gobierno capitalino; la que abusa de la violencia, irrumpe en un territorio ajeno sin protocolos, vulnera las garantías individuales de cientos de ciudadanos para hacer una detención, es incapaz de solucionar un conflicto y cuya autoridad está en crisis total.
Veremos si cambian las cosas con los nuevos mandos y regresa el estado de Derecho a la ciudad capital.

Foto: La Prensa

ESCRIBE UN COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.