SCREWBALL: Así en la tierra…

 

9 de agosto de 2018

Por Ernesto Osorio

@Brosorio, @Gaceta_C y @discursoydebate

Se cumplió ya un mes de la jornada electoral del pasado 1 de julio, y en este mes, la casa de transición de Andrés Manuel López Obrador en la colonia Roma, se ha convertido en una especie de centro espiritual al que cientos y cientos de personas han llegado a buscar una cita con el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Han sido cientos, quizá miles las personas que se han acercado ya sea para hablar con él, entregarle un regalo, una solicitud de empleo o hacerle una petición de carácter personal. Algunos, lo hacen confiados en la cita que les dejó abierta durante sus recorridos de campaña, pero en su gran mayoría son personas que llegan con muchas necesidades, bien armadas de paciencia y toda la fe puesta en que serán atendidas.

Tuve la oportunidad de platicar con algunos de ellos, justo el día en que, a propuesta de un compositor, un ama de casa y un pintor se instaló un altar con veladoras con la intención –según dijeron- de brindarle luz y bendiciones al próximo Presidente de México.

Cada uno de los entrevistados mostró una emoción muy grande cuando les preguntaba qué esperan de su petición, si de verdad creían que recibirían una respuesta favorable. La mayoría de ellos dijeron que sí, una mujer ya grande, incluso con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, beso una fotografía del tabasqueño, mientras se aferraba a un rosario con el que rodeaba su mano.

No se mucho de religión, pero un amigo que es sacerdote de la Iglesia católica me explicó la diferencia que existe entre el culto y la idolatría. Sin detallar mucho me dijo que el culto es una actitud conductual de mantener a una cosa, objeto o persona, en un grado más alto al que tenemos a los simples mortales. El hecho de “dar culto” a alguien, significa que consideramos al receptor de este por encima de nosotros en ciertos aspectos, y digno de recibir honra, admiración y devoción. Dios, en todas sus manifestaciones, es un ser objeto de culto.

Sin meternos en cuestiones etimológicas, me comentó finalmente que la idolatría es un pecado grave para ellos, pues cuando se rinde culto a una persona o una figura que no es Dios se está comparando a cualquier mortal con el Creador, comparación inaceptable para ellos bajo cualquier concepto.

¿Interesante no?

No es la primera vez que se le atribuyen a López Obrador actitudes mesiánicas. Su partido, incluso se ha dicho que se tituló Morena, no sólo por las silabas del Movimiento de Regeneración Nacional, sino por una referencia implícita hacia la Virgen de Guadalupe.

La palabra Māšîaḥ (Mesías), se refiere –según el texto bíblico- a “un esperado rey, del linaje de David, que liberaría a los judíos de la servidumbre extranjera y restablecería la edad dorada de Israel”. El término equivalente en griego es khristós, que en español da forma a la palabra Cristo.

En este contexto es que la semana pasada, Andrés Manuel López Obrador anunció la convocatoria para elaborar una “Constitución moral”, tal y como fue el compromiso que estableció con el Partido Encuentro Social cuya bandera enarbola el rescate de los valores morales según el credo de la Iglesia cristiana a la que representan.

Contrastó este anuncio con los principios del Estado laico que defiende nuestro próximo Presidente, con base en lo establecido en la Reforma que impulsó el Benemérito de las Américas Don Benito Juárez y que podríamos resumir con aquella frase de  A Dios lo que es de Dios y al Cesar, lo que es del Cesar.

De acuerdo con la convocatoria que plantea López Obrador, se busca recuperar los valores de la moral social; establecer con la ayuda de especialistas en la materia, académicos y sociedad civil las bases de una sociedad donde quede bien claro lo que es bueno y lo que es malo para recuperar la paz, la felicidad plena basada en el amor.

Lo preocupante no es el debate abierto que se pueda convocar a la población, sino la fe ciega que muestran los seguidores del próximo mandatario en que verán cumplidas sus demandas. En la mayoría de las personas entrevistadas se perciben emociones que van más allá de la confianza y la fe, y se acercan peligrosamente a rebasar la barrera con el fanatismo.

En ese sentido, se corre el riesgo de una regresión y una posible cancelación de libertades o derechos ya consagrados, pero que para el sector de la derecha radical que representaba el PES pudieran parecer inmorales. El derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo, la diversidad del núcleo familiar, los matrimonios entre personas del mismo sexo son tan solo algunos ejemplos que podemos mencionar.

Recordemos que la fe es aceptación y el fanatismo empecinamiento. La fe es abierta y fraterna, el fanatismo es cerrado y egocéntrico. La fe es respetuosa, el fanatismo es intolerante. La fe es constructiva, el fanatismo es destructivo. La fe predica la paz, el fanatismo suele aceptar la violencia. La fe es amorosa, el fanatismo implica odio hacia lo que diverso. En suma, la fe es positiva y omnipresente (todos tenemos fe en algo), mientras que el fanatismo es negativo y separatista.

Ojalá que los asesores del próximo Presidente de México estén conscientes de las implicaciones que podría tener seguir alimentando la fe de quienes acuden a visitar a López Obrador en su casa y de las implicaciones que conlleva seguir idealizando la figura del próximo mandatario.

*Es fundador y Director editorial CDMX de los portales digitales de información www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com. Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México. Es diplomado en artes culinarias y jugador amateur de soft-baseball. Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com