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SCREWBALL / ¡Judas!

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Ernesto Osorio

El pasado miércoles tuve la oportunidad de acudir a la presentación del Reporte anual de incidencia delictiva 2018 del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), que tan atinadamente dirige Francisco Rivas y he de confesar que los datos dados a conocer no me sorprendieron, pues más allá de la frialdad de los números, una cosa si es cierta. La Ciudad de México atraviesa por una de sus épocas más inseguras de los últimos años y los hechos así lo demuestran.

Aunque una gran parte de la población ya ha perdido la capacidad de asombro, la semana pasada para algunos de nosotros nos impactó el hecho de que dos sujetos asaltaron a mano armada a los deudos de una persona que era velada en una funeraria en Iztapalapa. Dos días después durante la noche y en esa misma Alcaldía, también nos sorprendió que una pareja tuvo que saltar a las aguas negras en la colonia Granjas Esmeralda para escapar de un par de delincuentes que con pistola los iban correteando para despojarlos de sus pertenencias. Aunque ella logró sobrevivir su pareja no corrió con la misma suerte y el hombre murió ahogado esperando los servicios de emergencia.

Iztapalapa es una zona muy peligrosa. En enero pasado se dio a conocer que, con base en los números que manejan las fiscalías desconcentradas de la procuraduría capitalina, las alcaldías más peligrosas son además de esta, la Cuauhtémoc y la Gustavo A. Madero. Las tres solitas concentran el 33% de la incidencia delictiva de toda la ciudad. El ONC confirmó con datos estadísticos esta información durante su conferencia de la semana pasada. Sin embargo, la participación en la conferencia de prensa del director de Política y Estadística Criminal de la procuraduría capitalina Javier Ticante Cruz nos hizo a todos olvidar los números y atender más su declaración.

Visiblemente nervioso, el funcionario lanzó “una bomba” con la que confirmó lo que la misma Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum y su procuradora Ernestina Godoy habían anticipado en declaraciones de banqueta: la manipulación de las estadísticas de incidencia delictiva por parte de la administración de Miguel Ángel Mancera para reportar al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública que la incidencia delictiva en la capital siempre iba a la baja.

El que fuera director Ejecutivo de Análisis y Control de la Operación Policial de la entonces Secretaría de Seguridad Pública explicó que siempre tuvo conocimiento de que las carpetas de investigación se integraban mal y que los números eran modificados por instrucciones “de arriba” hasta que en noviembre de 2016 decidió renunciar a su cargo pues no le parecía correcto que se disfrazaran las estadísticas.

¿Muy raro, no? Según investigamos, el funcionario trabajó muchos años en la SSP y sabía desde el 2015 que se realizaba esa manipulación. Entonces, ¿por qué no hizo la denuncia en cuanto se enteró ante la procuraduría, la Contraloría o ante los medios de comunicación como lo hizo hace una semana?.

Resulta además muy extraño que el funcionario cuente con antecedentes de haber promovido varios juicios de amparo durante el tiempo que trabajó para la SSP, un par de ellos en contra del Consejo de Honor y Justicia que sólo sabemos integraba un investigación en su contra en el 2008.

Es reprobable que uno de los temas más sensibles para la población como es el de la seguridad, se tome para el golpeteo político. Yo le preguntaría al señor Tristante -y aprovechando que se viene la semana santa con Judas y compañía- si así como traicionó a sus anteriores jefes hará lo mismo con Ernestina Godoy, pues ahora él será el responsable de entregar la información estadística sobre la criminalidad que se ha desatado en la capital, y al menos yo, no le tendría ninguna confianza a Javier Ticante Cruz.

Pero independientemente de lo que pueda desprenderse de las estadísticas, los habitantes de la Ciudad de México seguimos esperando resultados del actual gobierno en materia de seguridad. Es cierto que es poco el tiempo que tiene, pero resulta preocupante que lejos de mostrar una estrategia que apunte hacia una solución, lo que prevalezca sea la estridencia y la grilla de quienes siguen pensando que están en campaña y no entienden que ya son gobierno y que tienen una responsabilidad.

Qué papelazo, la verdad. ¡Cuídese mucho!, porfa, es lo único que podemos hacer.

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