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Se va a notar mi mano

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Por Adrián Rueda

Desde que su nombre empezó a sonar como posible secretario de Seguridad Pública en la Ciudad de México, algunas voces se levantaron en su contra acusándolo de tener amistades de dudosa honorabilidad, de ser violador de los derechos humanos y de tener fama de malo.

Hubo resistencias a la propuesta y hasta presiones para que José Ramón Amieva diera marcha atrás, e incluso que el presidente Enrique Peña Nieto, quien tenía que dar su aprobación, negara el visto bueno.

Se sometió a los exámenes de confianza que se requieren para el puesto y los pasó sin ningún problema. Se reunió con la titular de Derechos Humanos de la capital, Nashieli Ramírez, y ratificó su respeto a las reglas y a la colaboración plena. ¿Y entonces por qué tanto escándalo por su llegada?

Muchas cosas se han dicho de Raymundo Collins Flores, egresado de la Marina como ingeniero naval y especialista en temas de seguridad y narcotráfico, pero nunca se le ha probado nada.

Las leyendas sobre él hablan de un hombre polémico y con fama de rudo dentro y fuera de las corporaciones policiacas en las que ha estado; él argumenta que son ataques sin fundamento, propiciadas por gente a la que le pisa los callos. El funcionario dice que los señalamientos de presuntas relaciones con grupos del crimen organizado vienen de gente que no conecta su lengua con su cerebro y que son incluso  cobardes, porque cuando lo ven hasta un abrazo le dan.

Considera que los ataques que se desataron en su contra se debieron a que hay personas a las que no les gustó que fuera a ser secretario de Seguridad Pública, porque seguramente iban a ser afectados en sus intereses.

Collins comenta que a su llegada a la policía detectó indicios de que había moches, coperachas y fallas en el sistema policial, por lo que de inmediato se reunió con sus mandos para advertirles que no toleraría ninguna práctica corrupta en la corporación.

Incluso, afirma que les dio la oportunidad de salir corriendo a quienes no estuvieran de acuerdo, porque si se quedaban y no cumplían iba por ellos.

Aunque está consciente de que sólo estará cuatro meses al frente de la SSP local, Collins confía en que será tiempo suficiente para que la ciudadanía note su mano, y que se verán mejoras.

El funcionario aclaró que no hay varita mágica para acabar de inmediato con la delincuencia, pero sí los argumentos para entregar a la siguiente administración una mejor Policía de la que recibió.

Sobre su fama de rudo, por la que algunas personas lo señalan como violador de derechos humanos, el jefe policiaco dice que los delincuentes son violentos, agresivos y están armados, por lo que no es sencillo someterlos sin el uso de la fuerza.

Pero que ha observado la evolución de la protección de los derechos humanos, y procura siempre guiarse bajo estos lineamientos. Se considera un hombre firme, pero no rudo.

Entrevistado en sus oficinas del piso 12 de la SSP, Collins asegura que duerme tranquilo y que no se arrepiente de haber tomado un cargo tan estresante, luego de que durante la mayoría de la actual administración se mantuvo al frente del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México.

Que aceptó el puesto porque aquí vive su familia, y porque no puede permitir que la delincuencia actúe a sus anchas en contra de la ciudadanía, sin que nadie les pueda hacer frente.

P.- Si estabas bien en el Instituto de Vivienda de la CDMX, ¿para qué te vienes a la Secretaría de Seguridad Pública?, ¿qué necesidad había?

R.- Yo creo que la percepción ciudadana tenía razón con respecto a la inseguridad, y aquí vivimos todos. Aquí vive también mi familia y cada día es más frecuente ver cómo asaltan, cómo conoce uno qué pasó. Mi hijo me decía: Papá, asaltaron la papelería de la esquina. Papá, fíjate que en un semáforo le pusieron a la mamá de mi compañerito una pistola en la cabeza. Entonces, esas cosas no pueden estar pasando, esta es la oportunidad.

En una plática con el doctor Amieva, Jefe de Gobierno, surgió la oportunidad, y la tomé porque creo en esto, confío en mí y vas a ver que vamos a tener cambios que van a ser notorios.

No tenemos la varita mágica para acabar con la problemática, porque el bien y el mal siempre van a existir, pero de que vamos a armar una circunstancia donde la opinión se dé cuenta de que el Estado es superior a los delincuentes, sí lo vamos a hacer.

P.- Pero eso es como sacarse la rifa del tigre, ¿no?

R.- Hablando de tigres, mira allá va uno de nuestros helicópteros (un Cóndor sobrevuela la CDMX), pero están en una operación, traemos ya muchas operaciones y nos ayudan en todo.

No es tanto la rifa de un tigre, es un todo. Yo soy parte de un engranaje del Gobierno de la Ciudad de México, es una de las partes más complicadas, no necesariamente la más, pero sí es una parte muy complicada.

P.- Cuando el Jefe de Gobierno te propuso, dijo que una de las instrucciones era acabar con los moches, con los entres y con las ausencias injustificadas de los elementos. ¿se daba eso en la policía?

R.- Tenemos indicios de que sí. No sabemos los niveles, pero cuando yo llegué, incluso circuló un panfleto entre algunos reporteros donde hablaban de una reunión de ciertos mandos, donde estaban haciendo la cooperación para el nuevo secretario.

Al día siguiente me reuní con todos y les dije: A ver, no sé si esto es cierto o no, pero el que lo haga, ya sabe que ya no se vale, y hacia toda la corporación fue el mismo discurso. Aquí no voy a investigar qué hacen o qué no. No se vale, no se permiten moches, no se permiten coperachas, no se permite todo lo que se dice que hay. Yo ya estuve en esta Secretaría y ellos saben perfectamente la manera de comportarme.

P.- Si los policías andaban por el moche, pues ellos son los que andaban delinquiendo…

R.- No necesariamente, sino que puede ser. Hay algunas circunstancias donde se ponen a cuidar un comercio en lugar de andar patrullando. Hay lugares donde hay vías rápidas y hay restaurantes, y ves todos los carros estacionados y no pasa ni una patrulla ni una grúa ni nada. Hay cosas que tienen que hacer, no necesariamente es que estén involucrados en un delito. Yo considero que esta corporación, que es muy grande, son 83 mil elementos a mi mando, yo considero que la gran mayoría son buenos policías, que tenemos contaminación, como en cualquier expresión policíaca del mundo, no nada más del país, no la justificamos, no la permitimos, pero existe.

P.- Y si ya estaba diagnosticado que la policía no estaba haciendo su chamba, ¿por qué crees que el cambio se haya dado tan tarde?

R.- Yo no sé si estaba diagnosticado.

P.- Pues como ciudadano creo que era obvio, ¿no?

R.- Pero yo no sé si estaba diagnosticado o no, yo tengo que ver de aquí al mes de agosto, porque en agosto veré para septiembre y en septiembre veré para octubre.

Yo no puedo estar pensando a diciembre, yo no puedo estar pensando para atrás, yo tengo que estar pensando paso a paso, día a día y qué sigue. Ahorita en agosto debemos de ser ya reactivos, ya tenemos una semana, estamos incrementando. Ya se está empezando a notar nuestra presencia y las detenciones; en agosto ya debemos tener establecido un procedimiento.

P.- Mucha gente dice que tienes fama de rudo, pero otros dicen que de malo, ¿qué dices de eso?

R.- Pues yo creo que ni una ni otra, yo tengo muy claro que tengo que defender a la ciudadanía de la delincuencia, y en la medida en que la delincuencia es difícil, dura y artera contra la sociedad, pues definitivamente en el momento de las detenciones no es gente facilita, que se van a dejar detener.

P.- También dicen algunas gentes que no te quieren, que no son pocos, por alguna razón, no sé por qué; que tienes amistades de dudosa honradez.

R.- Mira, hay gente que no conecta la lengua y el cerebro y lo que dicen son tonterías. ¿Por qué han empezado?, de alguna manera, no les gusta que llegue uno, porque les toca uno sus intereses. Me ha tocado a lo largo de mi vida ser objeto de este tipo de mentiras, de este tipo de cobardías, porque finalmente, atrás de esto está gente que cuando me ve, me saluda y me da un abrazo. Entonces, es el famoso “fuego amigo”, que le dicen.

P.- La corporación policíaca tiene muchos intereses de mucho tiempo, tú llegas a afectarlos, ¿has recibido algún mensaje de parte de los malos, dentro y fuera de la corporación?

R.- Ja, ja, ja,… No lo he recibido, y si lo recibiera no lo voy a decir… ja, ja, ja.

P.- ¿Y puedes dormir tranquilo?

R.- Las pocas horas que duermo, duermo muy bien.

P.- No tranquilo por lo que tú hagas, sino por lo que estás tocando.

R.- Mira, llegar a una corporación y enfrentar la delincuencia que estamos enfrentando no es una cosa fácil ni es una cosa que no conlleve riesgos y peligros. Como decían por ahí, el que no quiera ver fantasmas, que no cruce un panteón de noche, ¿no?

P.- Tu relación con los derechos humanos se te critica también, que como en el futbol, luego das de entrada algo más que ruda.

R.- A ver, este es un mundo donde tenemos que ser muy serios, muy firmes, y a veces la firmeza se malinterpreta, a veces se la firmeza te la ponen como rudeza. Y nosotros tenemos que ser firmes, ¿por qué?, porque la delincuencia son gente muy violenta, son gente acostumbrada al enfrentamiento, a los disparos, a ser el poder de su cuadra o su colonia y no fácilmente permiten que la autoridad los vaya disminuyendo.

Entonces, sí se necesita firmeza; si ser firme es ser rudo, bueno, pues entonces soy firme, ¿no? Y con derechos humanos, déjame decirte, hace muchos años aprendí que es una cuestión donde evolucionó la sociedad. No cuestiono los procedimientos, tenemos que respetarlos, y yo soy el primero que tiene que mandar el mensaje de que nosotros respetamos los derechos humanos.

Te cuento algo muy breve: Anoche (27 de julio) tuvimos  un problema muy severo en uno de los pueblos de arriba de la ciudad. Querían ahorcar y quemar a una señora, entonces, intervenimos, logramos rescatarla. Tuvimos detenidos, pero la primera frase después de la detención fue: “los derechos humanos de los seis detenidos se respetan absolutamente”.

Es algo que la policía tiene que hacer, porque si no lo marcas y ellos no lo entienden, vamos a llegar a los casos tan brutales y ofensivos, como la golpiza que le dieron a un señor fotógrafo de El Reforma y su esposa.

Sí considero que deben ser respetados los derechos humanos tal como los protocolos lo marcan; es más, me reuní con la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y tenemos amplios canales de comunicación ya abiertos para cualquier circunstancia que debamos comentar de inmediato.

Los narquillos de la CDMX

P.- El gobierno de la ciudad, que tú fuiste parte de esta administración del doctor Miguel Ángel Mancera, sistemáticamente negaba la existencia del narcotráfico en la ciudad. ¿El diagnóstico es que sí hay actividad de narcotráfico en la ciudad? Además, tú sabes mucho de esos temas.

R.- Me tocó estar muchas veces en asuntos relacionados con ese mundo y detener a mucha gente, enfrentarnos con mucha gente, y la característica principal, y teníamos que cuidarnos de eso, es que esta gente usa armas de muy alto poder, llámale 762 milímetros, cuerno de chivo, 223, R-15, calibre 50 que te traspasa blindajes, granadas, lanzagranadas. Esa una característica innata a cierto grupo, aquí estamos viendo que todas las cuestiones que se están dando entre los pleitos de estas gentes son con armas cortas, máximo calibre 9 milímetros, es raro encontrar, inclusive, calibre 45.

Entonces, tenemos una realidad: tenemos dos grupos de narcomenudeo muy fuertes. Uno que se llama La Unión, y el otro que se llama Antiunión.

P.- De Tepito los dos, ¿no?

R.- Sí. Había un líder que creó La Unión, tenía dos lugartenientes, y uno de ellos mata a su jefe, entonces, el otro entra en conflicto. Estos son el famosísimo “Betito” y “El Tortas”. El pleito entre ellos ha sido muy violento y no les ha importado que haya gente, niños. Todos ellos han ejecutado con una violencia extrema.

¿Qué va a pasar?, nosotros estamos atacando también el narcomenudeo, si en el camino nos encontramos, pues obviamente vamos a proceder contra ellos, y estoy cierto en que disminuiremos de golpe 50 o 60 por ciento de la violencia que la sociedad percibe.

P.- Regularmente los cárteles o grupos de narcos los lideran los capos, o los que tú mencionas, y ustedes en el argot de la policía dicen que los que están son “mugrosos”, así les llaman ustedes…

R.- No he escuchado. Somos respetuosos de los derechos humanos.

P.- Bueno, ponlo en mi boca, ¿son unos mugrosos los que están causando..?

R.- No podría referirme a la gente de esa manera.

P.- Bueno, ¿son la gente que quedó, los de abajo, los que están causando esta ola de violencia?

R.- Sí, son gente que no tiene nivel y ahora siente que pueden hacer y deshacer y no han conocido la fuerza del Estado con ellos, la fuerza de la Ciudad de México.

P.- Aunque sean mugrosos -eso lo digo yo, no tú-, aunque sean mugrosos han logrado infiltrar a las fuerzas de la policía, y no excluye a la Policía Preventiva, a la Secretaría de Seguridad Pública, ¿está tan infiltrada la Secretaría?, ¿tienen remedio sus elementos?

R.- A ver, yo no podría decirte que la policía esté infiltrada con este tipo de gente, yo lo que te podría decir es que la policía va a luchar contra este tipo de gente. A quien no le vaya, y esta es parte de las críticas contra mí, a quien no le vaya a convenir este tipo de circunstancias, pues lo siento mucho, que salga corriendo antes de que le caigamos. Hay gente a la que definitivamente le pisa uno los callos.

P.- Esto que tú dijiste es bien interesante. Tú ya les dijiste a todos: Aquí no traigan lana, aquí no atraquen, ¿Y lo aceptaron así tan fácil?

R.- Nadie te acepta que lo hace. Las reglas están puestas, no sé si lo hacían o no; hoy estas son las reglas. El que lo haga, se encontrará con la seriedad…

P.- Está bien, pero me llamó mucho la atención tu comentario del principio. Cuando ibas a llegar hubo comentarios de que se habían reunido jefes, y que estaban haciendo la vaquita para el nuevo secretario. Debe ser una vacota,  debe ser una lanísima por todo lo que se maneja ahí, ¿tienes idea de las cantidades que se puedan manejar?

R.- No tengo ni idea, pero no me interesa si es mucho o poco, o regular; no se puede permitir. Esa es una instrucción primaria que yo tengo del doctor Amieva, el Jefe de Gobierno.

P.- Por eso me llama la atención, si te dio la instrucción es porque él sabía que se estaban dando esas cosas…

R.- No necesariamente, mira, es como el panfleto. Te llega información que no necesariamente es cierta, pero tú tienes que decir: a ver, yo no sé si es cierto o no, pero esto no se vale.

P.- Estás, en teoría, cuatro meses sin esperar que pase algo más. Ese es el encargo que tienes…

R.- Voy para agosto. No sé nada más después.

P.- Bueno, si tú estás hasta agosto nada más y yo tengo ya dentro de la policía mi negocio armado, pues qué me cuesta esperarme cuatro meses; quizá portarme bien o agacharme o salirme y luego regresar. ¿Eso no dificulta tu trabajo? ¿Qué policía dejarás?

R.- A ver, vas a ver los resultados, y aquí te vas a dar cuenta donde, si es como tú lo mencionas va a ser la minoría,  y es la mayoría la que está trabajando conmigo diariamente deteniendo gente y protegiendo a esta ciudad.  Entonces,  si quedan los malos, alguna minoría, pues ya será una cuestión de la siguiente administración.

P.- Hasta ahorita los perfiles que han predominado en el futuro gabinete son académicos, ¿tú verías a un académico al frente de la policía, donde se necesita a alguien, y esa palabra la digo yo, rudo, para que te hagan caso?

R.- No emitiría yo una opinión. Yo creo que cada gente tiene derecho a poner a los que considera que son los mejores. Siempre he sido muy respetuoso de las decisiones. Llevo muchísimos años en el gobierno y siempre he sido muy respetuoso de las decisiones que toman los altos mandos, la decisión que tomen en el caso de Seguridad Pública, yo creo que deberá ser una decisión bien tomada, como todas las que deben tomar en beneficio de la ciudad.

P.- En cuatro meses qué puede esperar la ciudadanía cuando se vaya Raymundo Collins de la Secretaría de Seguridad Pública.

R.- Lo que pueden esperar, y lo van a ver, es que vamos a presentar números muy importantes de la gente que estuvo en la calle asaltando en los grandes cinco rubros que nos están pegando, que es casa-habitación, robo a transeúntes, robo en transporte público, narcomenudeo y asalto a cuentahabientes. Van a ver la numeralia que vamos a tener, y eso va a tener un efecto numérico, y la gente va a estar más tranquila en las calles. Vamos a recuperar espacios.

P.- ¿Quieres comentar algo más?

R.- Tenemos una línea en nuestras páginas electrónicas para la oficina de comunicación con el secretario; todas las denuncias que quieran hacer las leemos nosotros.

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