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TROYA / ¡Peinen al Presidente!

TROYA / ¡Peinen al Presidente!
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Elena Chávez González

Las constantes fallas en comunicación social de la Presidencia han alcanzado a la imagen física del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien aparece ante las cámaras con un aspecto descuidado, cansado y hasta agresivo. No se trata sólo de emitir boletines, grabar conferencias y chacaleos, también se debe cuidar la personalidad del hombre que gobierna este país y no lo están haciendo… ¿o es que la austeridad republicana es tan severa que no tienen para cortarle el cabello o por lo menos para comprarle un gel que fije su peinado?

Haciendo un comparativo entre la imagen que proyectó López Obrador en su campaña a la actual, ya como presidente de México, es muy, pero muy diferente: se le veía jovial, sonriente, de buen ánimo y hasta gracioso con sus peculiares comentarios y críticas. ¿No tendrán recursos para pagarle a la estilista que en alguna ocasión le despuntó el cabello en un modesto salón de belleza en Veracruz?

Se nota la ausencia de su fielD’Artagnan, su ex vocero César Yáñez quien, en honor a la verdad, sí se preocupaba por la imagen de su jefe en todo momento y a cualquier hora; él, Yáñez, llevaba al presidente López Obrador al corte de caballo, maquillaje para las entrevistas, e incluso revisaba que su camisa, si usaba traje, estuviera blanca y planchada.

Ni que decir de los zapatos. Al hombre que despacha desde diciembre pasado en Palacio Nacional siempre le han gustado los de goma, quizá por las extensas caminatas que se aventaba como candidato presidencial por ser más cómodos y flexibles, mismos que ahora también como mandatario federal calzan sus pies todas las mañanas en las conferencias de prensa. Eso sí, ¡les hace falta una boleadita!

Sus trajes también piden auxilio a gritos: el saco se le ve grande, mientras los pantalones pierden la valenciana debido a que el largo va mucho más allá del que deberían tener, lo cual acorta su estatura. Si no mal recuerdo, el hoy señor Presidente tenía un sastre personal en la colonia Roma que conocía a la perfección sus medidas, el que le hacía sus trajes cuando fue Jefe de Gobierno.

¿Su esposa Beatriz Gutiérrez no se ha dado cuenta del estado personal con el que sale de su casa su famoso marido? Dicen que la imagen del esposo habla de cómo es su compañera de vida en el hogar.

Si a esos mínimos detalles se agrega el que en diversos videos subidos a las redes sociales del jefe del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador viste camisas informarles y guayaberas arrugadas con amenazantes botones a punto de saltar por su abultado abdomen, el asunto realmente es grave; se requiere la inmediata contratación de un experto en imagen pública, ya si no tienen presupuesto para ese apartado por lo menos pregúntenle a César Yáñez a dónde enviar la ropa de su jefe para que la planchen y costuren.

De ninguna manera mi sugerencia está dirigida al vocero presidencial Jesús Ramírez Cuevas, no es, digamos, muy pulcro en su imagen y no llevaría a feliz término la tarea de cuidar la personalidad del hombre que gobierna a más de ciento veinte millones de mexicanos.

Sí, quizá algunos o muchos o miles me dirán que el presidente López Obrador se peina y viste para el pueblo, pero hasta los más pobres tienen a su alcance un gel que les controla el cabello.

Dicen los expertos en imagen pública que una camisa bien planchada, una corbata con el largo correcto, unos pantalones con los pliegues bien definidos o unos zapatos bien lustrados hablan bien o mal de quien los porta, cuidar esos detalles es relevante ya que dará la percepción de que el hombre puede llevar con éxito las riendas de un trabajo, en este caso de un gobierno liberal, de izquierda, que no por serlo, está obligado a perpetuar la idea de que la sencillez y la humildad son sinónimo de descuido personal.

¡Peinen al Presidente!

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