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Trump, títere del desastre

Trump, títere del desastre
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De acuerdo a diferentes medios de comunicación como The Independent y CNN, el presidente de los Estados Unidos de América se negará rotundamente al acuerdo de París sobre cambio climático. La decisión incumbe al planeta entero, y a la técnica de manera especial, ya que esta misma técnica es la que demanda la producción de una gran cantidad de energía para su funcionamiento, energía basada todavía en los hidrocarburos que producen altas cantidades de gases que forman el efecto invernadero.

Esta condición la sabemos todos, desde los niños de primaria hasta el mismo Trump, el cual con el poder que le confiere ser el presidente de la todavía nación mas poderosa del mundo y la cual es la segunda que más emisiones contaminantes produce, defiende los intereses de corporaciones y productores de hidrocarburos, no solo de su país, sino de los países árabes que son sus “aliados”, o más bien sus superiores. Trump prometió salirse de este acuerdo con el argumento de cuidar a la industria norteamericana y que nadie interfiriera en los negocios y producción de la misma, pero cabe la pregunta, ¿queda algo de esa gran industria? ¿A quién esta protegiendo realmente?, y fuera de decir nombres o encontrar objetivos de crítica, lo que defiende Trump es el pasado y su tecnología dependiente de los hidrocarburos, tecnología que ha creado un desastre en el planeta, el cual será difícil de resolver y el que se encuentra en un momento crítico donde las acciones que se tomen determinarán de muchas maneras el futuro, no sólo de Estados Unidos sino del mundo entero.

La tecnología mal entendida y usada sin conciencia nos ha arrastrado a esta situación, la falta de visión, los intereses y las necesidades propiciadas por el incremento poblacional en todo el mundo han agravado la situación. Los datos que existen para apoyar las teorías del calentamiento global y el daño ecológico parece que no impresionan a nadie, pero con el solo hecho de pensar en la cantidad de personas que había en el comienzo de la Revolución Industrial, la cual se apoyó en la técnica, la población que existe ahora y la que existirá en el futuro es suficiente para comenzar a pensar nuestra nave de manera diferente y sobre todo con la conciencia necesaria para empezar a cambiar los paradigmas de los cuales dependen sobre todo las relaciones económicas.

Crecimiento de la población mundial
Crecimiento de la población mundial – http://www.eumed.net/cursecon/2/evolucion.htm

En este aspecto Elon Musk, quien aparte de ser asesor de la Casa Blanca junto a otros importantes CEOs que conforman el White House Business Advisory Council, ha tomado una posición opuesta a Trump, amenazando incluso con dejar el concejo si Trump se desprende del acuerdo de París. En este caso lo importante es considerar la posición de un visionario de la tecnología, que parte de la fortuna de tener una gran fortuna hecha a base de la tecnología, alguien que esta tratando de hacer algo diferente y así cumplir el lugar común de “hacer este mundo mejor”, el lugar común puede ser precisamente un lugar donde la tecnología sea “verde”, es decir, que se preocupe por el entorno donde vivimos y morimos, nuestro lugar común.

Trump no es más que un títere de las grandes corporaciones que no están dispuestas a ceder terreno ante ninguna situación, ni siquiera ante la posible extinción de millones de seres humanos afectados por el inminente cambio climático. Trump no es más que la marioneta del pasado, la marioneta de los poderosos insensibles ante el drama que puede suscitarse en un futuro no muy lejano. Y aquí lo importante no es si una persona que ni siquiera tiene la mayoría a su favor decide o no quedarse en una acuerdo, el problema es lo que va a desencadenar esa postura, la cual dice (incluso si cede ante las presiones internacionales,) no creo en el cambio climático y podemos seguir usando la tecnología que ha suscitado este desastre todo el tiempo que sigamos queriendo y hasta que nosotros decidamos, de la misma manera, si el presidente de los Estados Unidos decide eso, cualquier otro presidente, de un país o una corporación puede hacer caso omiso de un acuerdo de buena fe y seguir usando tecnologías de producción de hace mas de 200 años cuando los habitantes humanos de este planeta éramos muchísimos menos, con el consecuente daño ambiental y social que esto va a provocar.

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