Una granja que huele mal

0

Adrián Rueda

Puercos, cochinos, marranos… así pregonaba un candidato en su campaña por ganar las elecciones de julio pasado, cuando acusaba a sus enemigos de usar los recursos públicos y sus mayorías legislativas para tratar de comprar conciencias.

Y tenía razón, porque, históricamente, el partido en el gobierno ha utilizado todo lo que tiene a la mano —legal o ilegalmente— para retener el poder y aplastar a la oposición; todos sin excepción.

Con el nuevo Gobierno de la 4-T, lejos de cambiar, las cosas se han puesto mucho peor, ya que en nombre del pueblo bueno se saltan cuantas leyes se les antoja, bajo el justificante que ellos son honestos.

Ejemplos hay muchos, pero uno reciente fue el que dejaron los diputados de Morena el viernes pasado, al cierre del primer periodo ordinario de sesiones de 2019 en Donceles, donde se vieron tal y como en campaña su líder describía a sus enemigos.

De última hora enviaron al gris Alfredo Pérez Paredes, legislador salido de la tómbola, a proponer que la Jefa de Gobierno se someta a la revocación de mandato el mismo día de las elecciones de 2021, pero con la posibilidad de hacer campaña con sus candidatos.

Ello a pesar de que la Constitución de la Ciudad de México señala que este ejercicio se debe hacer justo a la mitad de su gobierno, no seis meses antes, como quieren los morenos para que coincida en las urnas con abanderados.

El Instituto Electoral capitalino ya les dijo que eso afectaría la equidad en la contienda para elegir alcaldes y diputados, pero la propia gobernante dijo que si se realizan el mismo día se ahorrarían recursos; nada importa la inequidad en la contienda.

Suponiendo que en verdad se tratara de ahorrar recursos, ¿qué dirían los morenos si la propuesta la hubiera hecho el PRD cuando estaba en el gobierno y ellos como oposición? ¿O a nivel federal cuando el PRI gobernaba?

Cuando eran oposición, los pejistas basaron su discurso contra la corrupción y el uso de recursos públicos para hacer clientelas electorales; hoy, como gobierno, son mucho peores.

Y la razón es muy sencilla: los morenos son los corruptos de siempre, que robaron desde otros partidos, pero que ahora, con la camiseta de Morena, tuvieron un “borrón y cuenta nueva”.

El Congreso de Donceles apesta como si llevara siglos, pues, con eso de que 33 millones de mexicanos apoyaron a los morenos en las urnas, se sienten con el derecho de pisotear a todos los que no comulgan con ellos.

CENTAVITOS

Interesante tarea empieza a hacer la exdiputada Nora Arias, como la cabeza visible del PRD capitalino, pues el sábado convocó a líderes regionales para arrancar el proceso de afiliación en todas las alcaldías y la respuesta fue sorprendente. Cuando todo el mundo pensaba que los amarillos estaban dos metros bajo tierra, el acelerado desgaste de los morenos en la capital ha hecho que incluso quienes intentaron irse al pejismo regresen a casa para dar la batalla.

ESCRIBE UN COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.