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Una transformación de quinta

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Si antes del primero de septiembre, en el Congreso, los coordinadores de las fracciones mayoritarias hubieran comprado legisladores o repetido una votación para favorecer a sus aliados, las redes hubieran explotado y las calles habrían sido tomadas.

Al menos, habrían acusado al PRIAN o a la Mafia del Poder de corruptos, de querer descarrilar a la oposición y aplastar a los grupos minoritarios, y los radicales de izquierda, al menos, romperían unos cuantos cristales en los comercios.

Lo que Morena hizo en la Cámara alta, al repetir la votación que le había sido desfavorable a un senador que quería pedir licencia, brincándose la ley sin importar nada más que cumplir a su aliado, es deleznable.

Y lo que el mismo partido hizo al comprar cinco legisladores de oposición para tener la mayoría absoluta y agandallarse por tres años todos los puestos de control político de la Cámara de Diputados, no tiene nombre.

Sobre esa acción, que ni en los tiempos absolutistas del PRI se veía, el líder moral de todo el rebaño moreno no fue capaz de pronunciarse de inmediato, ni de condenar el hecho al menos para enviar un mensaje de que había tomado nota de la acción de sus muchachos.

El gran jefe moreno dijo que no dio línea a sus legisladores para que se brincaran toda regla de civilidad en aras de obtener la mayoría absoluta, o de hacer favores políticos a sus aliados.

Nadie le creyó que esas acciones no le fueran al menos consultadas, pues sus coordinadores legislativos no se mandan solos; él insiste en que se le fueron por la libre.

Si en verdad el jefe moreno no tiró línea, pues muy mal, porque eso significaría que no tiene control sobre sus muchachos y que se lo saltaron, aun a costa de dañar la imagen del proyecto que Morena vendió a la ciudadanía para obtener sus votos.

Y si les dio línea, pues peor, porque eso significaría enviar un mensaje de que se busca un Estado totalitario, donde quienes pienses diferente no tienen cabida; en ambos casos el saldo es negativo.

Pero haciendo a un lado el sucio accionar de quienes controlan las cámaras, es de llamar la atención que no haya una marcada indignación entre la ciudadanía de a pie y, sobre todo, que las otrora activas redes sociales que criticaban los abusos del poder no estén a todo tren.

Y peor aún, que agachados los líderes de la oposición de todos los partidos —sobre todo en el Senado—, lejos de criticar la sucia maniobra para repetir sin justificación legal una votación que los aliados de Morena habían perdido, la avalaran y hasta la defendieran.

Porque los coordinadores del PRI, PAN y PRD agacharon la cabeza y justificaron la chicanada, lo que deja ver con claridad que están cediendo todo a cambio de algunas migajas para sus grupos o para ellos mismos, sin importales la ciudadanía.

Si así inicia la Cuarta Transformación prometida, es seguro que todo terminará en una Transformación de Quinta.

CENTAVITOS… Interesante reconocimiento le dio la Coparmex capitalina a la Policía Preventiva por conducto de su presidente, Jesús Padilla Centeno. Dicen los empresarios que han visto avances en el combate a la inseguridad desde la llegada de Raymundo Collins al mando de la SSP, hace mes y medio. Los hombres del dinero en la ciudad se habían quejado del aumento de la criminalidad, y no es que digan que ya no hay, sino que ahora sí se está combatiendo. Qué pena que los resultados se empiecen a dar cuando faltan un poco más de dos meses para que termine la actual administración. Lástima.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/una-transformacion-de-quinta/1263475

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