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Economía para Principiantes

El preocupante precio en los alimentos

Los datos revelan que un número considerable de personas se queda sin alimentos o reduce su consumo.

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Esta semana se ha publicado los datos relativos a la inflación y, preocupa, sobre todo, el aumento de los alimentos básicos en una época donde las personas están pasando mucho tiempo en sus hogares. Las alteraciones en los mercados y en el suministro de productos debido a las restricciones de transporte han generado escasez a nivel local y precios más altos, especialmente en el caso de los alimentos perecederos. Los precios de los alimentos subieron un 14 % el año pasado. Los datos revelan que un número considerable de personas se queda sin alimentos o reduce su consumo. Dado que la situación es cada vez más grave, se deberían adoptar tres medidas clave en 2021 para aumentar la seguridad alimentaria y ayudar a prevenir un daño más grave para el capital humano del país.

  1. La primera; permitir el libre flujo de los alimentos. Para evitar la escasez artificial y los picos de precios, los alimentos y otros productos esenciales deben cruzar las fronteras con la mayor libertad posible. Al principio de la pandemia, cuando la aparente escasez y el pánico generaban amenazas, ayudó el mensaje de que se iba a mantener abierto el flujo de alimentos. La información creíble y transparente sobre el estado de los inventarios de alimentos —que se encontraban en niveles normales antes de la COVID—, ayudaron a tranquilizar a los comerciantes y dieron lugar a políticas de respuesta útiles. Las normas especiales sobre la agricultura, los trabajadores de la alimentación y los corredores de transporte contribuyeron a restaurar las cadenas de suministro que se habían visto interrumpidas brevemente.
  2. La segunda; reforzar las redes de protección social. Las redes de protección a corto plazo constituyen un respaldo vital para las familias afectadas por las crisis sanitarias y económicas. En la Ciudad de México, por ejemplo, la cantidad de hogares que experimentaron problemas para satisfacer sus necesidades alimentarias aumentó inicialmente 11.7%  durante la pandemia, y generó la apertura de nuevos comedores sociales -establecidos ya desde hace tiempo en la Ciudad-, para evitar una crisis alimentaria.
  3. La tercera; es mejorar la prevención y la preparación. Los sistemas alimentarios soportaron numerosas conmociones en 2020, desde los impactos económicos en los productores y consumidores hasta las plagas de langostas del desierto y el clima errático. Todos los indicadores sugieren que esta puede ser la nueva normalidad. Los ecosistemas de los que dependemos están amenazados. Las enfermedades zoonóticas van en aumento debido a las crecientes presiones demográficas y económicas sobre la tierra, los animales y la vida silvestre. Los avances en términos de desarrollo pueden desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Nuestra experiencia con huracanes o eventos sísmicos muestra que es más eficaz invertir en prevención, antes de que se produzca una catástrofe.

Por todo lo anterior, se necesitan programas de protección social adaptables, programas que estén conectados a sistemas de alerta temprana sobre seguridad alimentaria y que se puedan ampliar para anticiparse a conmociones.

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