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¿Acabó la guerra también en la CDMX?

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Adrián Rueda

Para Andrés Manuel López Obrador, el hecho de que no se hable de capos ni haya más “objetivos prioritarios” detenidos se debe a que la guerra iniciada por las anteriores administraciones contra los cárteles terminó.

Eso piensa el tabasqueño de la situación del país, pero habrá que preguntar a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México si en la capital también ocurrió eso, porque habría que recordar que fue ella la que dijo que aquí opera el crimen organizado.

Cuando le preguntan sobre los índices de inseguridad que registra la CDMX, Claudia Sheinbaum responde que estos vienen a la baja, que antes se maquillaban, pero no da cifras del comportamiento delincuencial en esta urbe.

Aunque es muy pronto para calificarlo, la actuación de Jesús Orta Martínez, secretario de Seguridad Ciudadana —como si cambiarle el nombre la hiciera eficiente—, contrasta mucho con los últimos cinco meses en que Raymundo Collins estuvo al frente de la Policía.

El exsecretario daba, todos los días, el número de detenciones y puestas a disposición del Ministerio Público, por lo que se podía saber al día sobre el trabajo de los uniformados y el comportamiento delincuencial.

Incluso en el breve tiempo que estuvo al frente logró desarticular el Cártel de Tepito, que tenía aterrorizada a la ciudadanía, incluso con cuerpos decapitados y narcomantas.

Claro que no acabó con la delincuencia; estuvo muy lejos de ello, pero se notaba acción de los cuerpos policiacos. No como ahora, en que Orta Martínez se parece más a Hiram Almeida, penúltimo titular de la SSP, que fue un adorno durante su periodo.

Para que el combate a la delincuencia sea creíble tiene que estar acompañado de cifras, que son fáciles de contrastar, a menos que el gobierno fomente algún tipo de cifras negras o inacción de los ministerios públicos ante las denuncias, para no contabilizarlas.

Mucho se dijo que cuando Sheinbaum iba a asumir el gobierno, algunas personas le recomendaron dejar en el cargo a Collins unos meses más, mientras el nuevo titular cubría la curva de aprendizaje, pero que la jefa de Gobierno lo vetó.

Y por supuesto que estaba en todo su derecho, pero entonces debió pensar en un perfil que cubriera las expectativas, pues los capitalinos no pueden esperar a que los nuevos funcionarios en materia de seguridad aprendan; no hay tiempo.

No es que la inseguridad se haya desatado con la llegada de Claudia, por supuesto. Ése fue un problema heredado por la anterior administración capitalina, pero sí es su obligación dar resultados inmediatos.

Y mientras no se den a conocer los números de la incidencia delictiva en la capital, sus habitantes se quedarán con la percepción de que en las calles, en el transporte y hasta en sus casas están en peligro.

Si a nivel nacional el gobierno piensa que la guerra delincuencial terminó, habría que ver si eso aplica a la capital.

CENTAVITOS… Por si a alguien le interesa, hoy se declara formalmente inaugurado el segundo periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Ciudad de México, que lo que menos ha hecho es legislar. Sus diputados se la han pasado en la grilla barata, incluso internamente, como en Morena, que a casi cinco meses de haber llegado a Donceles no acaba de definir quién manda en la fracción. Se fue Ernestina Godoy, la dulce abuelita a quien todo el mundo se brincaba, y llegó Ricardo Ruiz, que, peor aún, es como un mueble más en el Congreso. Y como los morenos son los que mandan, no se espera que el Congreso capitalino haga gran cosa.

https://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/acabo-la-guerra-tambien-en-la-cdmx/1293862

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