Home Influyentes Colaboradores Matrimonio por conveniencia

Matrimonio por conveniencia

0

Por Alejandro Zúñiga

Todavía poco antes de la elección histórica del pasado 1 de julio cruzaban acusaciones y descalificaciones AMLO y la cúpula empresarial del país, pero una vez que arrasó el morenista, ipso facto, todo cambió.

Sorprende porque los empresarios lo calificaban como un peligro para México y hasta llamaban a sus empleados a no votar por “un gobierno populista”.

A su vez, AMLO los acusaba de ser “parte de la mafia del poder”, de pagar la guerra sucia en su contra y oponerse a la democracia.

Pero llegó la elección y ¡oh, milagro!. Al día siguiente, las descalificaciones del empresariado se transformaron en felicitaciones, reconocimientos y expresiones de solidaridad al morenista explícitas, primero,en desplegados pagados en diarios de circulación nacional.

De ese tamaño es el poder de la investidura presidencial. Somete, doblega, seduce y atrapa.

Desencuentros y descalificaciones quedaron atrás. El odio se convirtió en amor y el interés mutuo llevó a las partes a formalizar un improvisado matrimonio por conveniencia.    

AMLO y la cúpula empresarial pactaron encontrarse el tercer día después de la elección y dialogar a puerta cerrada. Al término del encuentro, públicamente, se alabaron, se abrazaron y anunciaron su mutuo consentimiento para iniciar un tórrido romance.

Como dos enamorados a  primera vista frente a las cámaras se juraron respeto, fidelidad y confianza.

Trabajar juntos -prometieron- para dar empleo y capacitar a 2 millones 600 mil jóvenes.

Los empresarios pondrán la capacitación y el próximo gobierno, ofreció AMLO, aportará el recurso para pagarles.

Acordaron que esta iniciativa quedaría plasmada en un convenio firmado, de preferencia antes de que inicie el próximo sexenio, para sellar el pacto matrimonial y dar paso a una larga luna de miel. 

Al día siguiente del encuentro, los empresarios ratificaron el enlace en un vídeo difundido en redes sociales y en medios de comunicación electrónicos. 

En él exaltan las bondades, virtudes y cualidades de su cónyuge, a quien le reconfirman su respaldo y aprobación.

Lo cierto de este primer capítulo del romance entre la cúpula empresarial y AMLO, es que los dos se atraen, se necesitan y,  aún más, dependen el uno del otro.

En el fondo, prevalece un interés mutuo.

Por eso, al primer guiño, anunciaron el casorio.

Para los empresarios era fundamental limar asperezas con el futuro presidente electo porque lo suyo es continuar, consolidar y ampliar sus inversiones en el país.

Pero también quieren estar lo más cerca del todopoderoso lo antes posible -porque lo han estado siempre- para preservar privilegios y concesiones. 

De hecho, cada que arranca un sexenio su modus operandi es, en automático: ¡muera el rey! y ¡viva el rey!  

Para AMLO, en cambio, la urgencia era mandar un mensaje de confianza y tranquilidad a los mercados financieros, al tiempo de mantener la estabilidad registrada en los últimos días en el tipo de cambio, sobre todo cuando la transición para asumir el poder es tan larga –cinco meses- lapso en el que pueden ocurrir decenas de cosas que arruinen la asunción del ungido.

Aunque desde el primer día AMLO prometió cero sobresaltos, actuar con responsabilidad y apego a la ley, era más convincente demostrarlo, sobre todo después de, literalmente, arrollar al partido en el poder y arrebatarle la gobernabilidad del país.

Pero la historia de amor  apenas comienza y, como toda relación matrimonial, está llena de vicisitudes.

Lo cotidiano desgasta, las partes empiezan a mostrar lo peor de si, a exigir, demandar y se corre el riesgo de una separación.

Ojalá y la relación dure, pero no siempre se le puede dar gusto al otro, por lo que vendrán desencuentros, enojos, pleitos y, posiblemente, ocurra un divorcio, lo que tarde o temprano sucede, dicen, cuando el matrimonio es por conveniencia coyuntural.

ESCRIBE UN COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.