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SCREWBALL / Falta liderazgo

SCREWBALL / Falta liderazgo
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Ernesto Osorio

Este miércoles asume la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México la doctora Claudia Sheinbaum Pardo y celebramos que por primera vez, una mujer haya resultado electa para ocupar tan importante responsabilidad, pero debemos reconocer que algo está ausente el día de hoy:  liderazgo.

El reto que tiene por delante la nueva gobernante requiere algo más que buenas vibras, pues la ruta de gobierno que ha ido trazando durante estos meses de transición no ha sido muy clara.

Es cierto que su legitimidad la respaldan poco más de 2 millones de personas que votaron en favor de su programa de gobierno, pero no nos engañemos. Su propuesta se desprende del proyecto de la llamada Cuarta Transformación que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador y por tanto las decisiones que se tomen para esta ciudad, deberán estar avaladas y respaldadas por el titular del Ejecutivo federal.

Y usted seguramente se preguntará si eso es bueno, o es malo.

Es bueno, porque por primera vez tendremos a un aliado en el gobierno federal. El pasado reciente nos demostró que la capital del país, representó para las últimas tres administraciones federales una entidad incómoda por ser gobernada por la izquierda. Con Vicente Fox la Ciudad de México fue castigada severamente con la reducción del presupuesto destinado al fortalecimiento municipal y el gasto social; el gobierno de Felipe Calderón siguió por esa ruta y además, retrasó los trabajos del túnel Emisor Oriente ahorcando el proyecto presupuestalmente. Enrique Peña Nieto no se quiso quedar atrás y también recortó las partidas federales para la CDMX, además de haber retrasado la aprobación de la reforma política de la ciudad.

Ahora es distinto pues además de vigilar que el presupuesto y partidas federales para la Ciudad de México sean más justas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ya adelantó que el gobierno federal asumirá el gasto de toda la política social del gobierno de la doctora Sheinbaum, que son poco más de 21 mil millones de pesos que financiarán además proyectos como la construcción de cinco nuevas universidades, el incremento a las pensiones de adultos mayores y becas para los niños de primaria y secundaria, además del programa de apoyos para los jóvenes que serán entrenados por la iniciativa privada.

Es también positivo el hecho de que el primer mandatario haya extendido una invitación a la doctora Sheinbaum para que una vez a la semana participe de las reuniones del gabinete de seguridad nacional en Palacio Nacional pues con ello demuestra la importancia que representa para Andrés Manuel López Obrador lograr que la inseguridad se resuelva en la entidad donde más respaldo político tiene, la Ciudad de México.

Pero también es malo, porque más que una relación de coordinación, el gobierno federal pretende imponerse y establecer una relación de subordinación institucional con el gobierno capitalino.

Así lo hemos visto estos meses en que la doctora Sheinbaum acudió con el Presidente López Obrador para definir algunos de los proyectos que ha presentado en los últimos días, pero principalmente en el de la estrategia para la paz y la  seguridad. Aunque la doctora Sheinbaum dijo  que no contempla  la presencia de la Guardia Civil en la capital, López Obrador ya dejó en claro el sábado pasado que el país lo dividirá en 265 regiones para que opere esta nueva policía y en una de ellas, está inmersa la ciudad de México.

Por eso la Jefa de Gobierno debe comenzar a trabajar desde hoy en posicionar su liderazgo político y convencernos de que, antes de ser una buena administradora es además una estadista.

Debe convencernos que aunque habrá una coordinación estrecha con el gobierno federal, sabrá defender su propio proyecto, y que más que ser la candidata que impuso Andrés Manuel López Obrador, hoy es la mujer que gobernará para todos, incluidos los que no votaron por ella.

Y lo mismo deberá hacer con el Congreso de la capital,  en donde algunos diputados de Morena han demostrado vergonzosamente que por encima de su lealtad a los ciudadanos o a la Constitución capitalina y sus instituciones, se deben más  a su “tlatoani” quien los tiene comiendo de su mano.

El reto no es fácil, y mucho menos para su secretaria de gobierno Rosa Icela Rodríguez, quien dentro del gabinete de la doctora Sheinbaum es la única con la capacidad suficiente para ayudarla a construir ese liderazgo y operar las estructuras internas del gobierno de la ciudad,  para evitar que la obsesión por el poder absoluto que ya obnubila a muchos se imponga por encima del compromiso que hoy asume la Jefa de Gobierno con la sociedad.

La capacidad política de Rodríguez es incuestionable pues tres administraciones avalan su trayectoria; con Andrés Manuel fue directora de concertación política; con Marcelo Ebrard, coordinadora del gabinete de gobierno y seguridad pública además de directora del Instituto para los adultos mayores y con Miguel Ángel Mancera secretaria de desarrollo social y titular de la Sederec.

Si la doctora Sheinbaum se deja guiar por su más cercana colaboradora, seguro pronto veremos resultados.

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