Un Camarón transformer

 

19 de marzo de 2018

El jueves 1 de marzo —y ante las crecientes versiones de que iba a dar el salto a Morena— Alfredo El Camarón Hernández Raigosa rechazó la especie y hasta se indignó: “¡te digo contundentemente, no!”

Se supo que a finales del año pasado tuvo un par de acercamientos con Ricardo Monreal, con quien habló de la posibilidad de ir juntos en caso de que el exdelegado en Cuauhtémoc fuera candidato al Gobierno de la CDMX.

Hernández Raigosa no sólo volvió a negar cualquier interés por convertirse en moreno, sino que incluso el 2 de marzo envió una carta desmintiendo formalmente los encuentros de los cuales varios testigos dieron cuenta.

Una semana después volvió a negar cualquier acercamiento con Clara Brugada o Jesús Valencia, exdelegados en Iztapalapa, que le ofrecían brincar a Morena; según él, no había posibilidad.

Bueno, pues esta semana será oficializada su incorporación a Morena, por mucho que el crustáceo de Iztapalapa haya querido ocultar las negociaciones que eran más que evidentes.

Y nadie critica que El Camarón se salga del coctel amarillo y ahora se ponga prieto —como dijera el desafortunado líder priista Enrique Ochoa—, pues dicen que es de sabios cambiar de opinión.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/adrian-rueda/2018/03/19/1227145

El tema es que cuando alguien cambie de bandera lo tendría que hacer convencido de que se va a apoyar a una mejor opción para los ciudadanos, no porque en su partido se hayan negado a cumplirle el caprichito.

Hay que reconocer que el crustáceo es un luchador social que ha trabajado durante más de 20 años el territorio, y que merecía un reconocimiento, pero de ahí a que como no me dieron, me voy con quien antes consideraba un locuaz…

Con la llegada de El Camarón Morena sigue acumulando en sus listas a un amplio grupo de resentidos, no de convencidos del proyecto pejista. Lo malo es que sí influyen en el resultado de las elecciones territoriales.

Por supuesto que no todo es culpa de Hernández Raigosa; tiene que ver con un pésimo procesamiento de las candidaturas hacia el interior del PRD, y con la falta de un liderazgo amarillo que diga lo que se va a hacer.

Los perredistas presumen que ahora no tienen a ningún caudillo que les quiera imponer cosas, y que tienen la libertad de ponerse de acuerdo entre ellos. Pues justamente eso es lo que jamás han podido hacer; les urge un caudillo.

Y no lo tienen porque Miguel Ángel Mancera, a quien se entregaron por completo, como nunca lo habían hecho, tuvo pavor de tomar el liderazgo y prefirió aceptar una candidatura al Senado por el PAN; valiente líder.

A la salida de El Camarón —que de por sí es grave para el PRD—, podría seguir la de Arturo Santana, vicepresidente de la Cámara de Diputados, quien ha sido ninguneado también en la repartición y en una de esas acaba volando.

Si Santana concreta también el brinco, seguro el PRD ya no tendría nada qué hacer en Iztapalapa, cuyos votos, además, son indispensables para la canasta que se necesita llenar si quieren retener la CDMX.

CENTAVITOS… Vaya coraje que le hicieron pasar a Lalito Santillán con el cuento de que, luego de varios años, se había reconciliado con su expatrón, Leonel Luna, para ir de nuevo juntos en Álvaro Obregón. Lalito dijo a sus cercanos que ni que estuviera loco para dejar la oportunidad de ser diputado local por el 20 Distrito en Morena, a cambio de nada, y menos por quien lo trató de desactivar en la política. O sea, algo así como que “la chancla que yo tiro, no la vuelvo a levantar”. Pero, eso sí, este puente no pudo comer aguacate.