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Apuesta AMLO por SNTE y aplasta a CNTE

Apuesta AMLO por SNTE y aplasta a CNTE
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Arturo Páramo

La educación pública en México está en uno de sus momentos de mayor transformación y se asoma un punto de inflexión tan importante que puede cambiar el rumbo del país. El fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador enfiló todas sus baterías para anunciar desde Michoacán el fin de la descentralización del sistema educativo.

El titular del Ejecutivo tiene como uno de sus postulados el retorno a la política del Estado Rector de la vida del país, y eso incluye al sistema educativo.

Desde hace décadas, únicamente la Ciudad de México mantuvo un sistema educativo dependiente del gobierno federal en tanto, los gobiernos estatales padecían el pesado cargo de las nóminas del magisterio, la manutención de planteles escolares y la atención de todos los programas de becas, alimentación, y equipamiento de escuelas.

Es produjo a la largas una situación insostenible para los gobiernos estatales sujetos a las presiones de sindicatos magisteriales, principalmente de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE).

Si bien tiene presencia en todo el país, la CNTE se apoderó de los sistemas educativos de estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán, entidades que se destacan por tener los índices de aprovechamiento escolar más bajos de México.

La relación del presidente con la Coordinadora ha sido siempre disímbola. En campaña, un sector de la CNTE obtuvo candidatura a diputaciones federales y ahora tienen una minifracción en San Lázaro bajo la bandera de Morena.

Durante la campaña, en Guelatao, Oaxaca, la Coordinadora logró que el propio López Obrador se comprometiera a acabar con la Reforma Educativa impulsada por Enrique Peña Nieto, sin embargo, una vez iniciado el periodo de transición algo sucedió en las oficinas de la Calle Chihuahua número 216, pues tras una reunión fuera de agenda entre el presidente y representantes de ese sindicato no hubo celebración sino un nuevo periodo de tensión.

Lo que parecía ser un asunto de semántica -La CNTE exigía la abrogación de la Reforma Educativa en tanto que López Obrador manejaba los términos derogación, anulación, cancelación- se convirtió semana a semana en una situación tirante.

El presidente, con el capital político que lo cobija, comenzó a llamar “conservadores” a la CNTE, cuestionó la postura de izquierda de los dirigentes y planteó que los profesores no apoyaban a las cabezas de ese sindicato, mientras, paralelamente, la mini bancada de la Coordinadora lograba semana a semana que la discusión sobre la Reforma Educativa se pospusiera en el Congreso.

Si bien ya había anunciado el retorno a la centralización educativa, este fin de semana adelantó que se censará a cada maestro en activo, se confirmará en qué escuela y en qué horario laboran y si es del ámbito federal o local y qué materia imparten, además, reitera en cada mitin que no se tolerará la venta de plazas magisteriales.

Esto tiene como fin el acabar con “aviadores”, conformar una única nómina laboral, y que el pago de los profesores dependa únicamente del gobierno federal.

Al acabar con la relación laboral entre la CNTE y los gobiernos estatales el presidente se propone acabar con los paros de labores, las presiones a los gobiernos estatales, y ser el único interlocutor con la Coordinadora.

En política no hay coincidencias, y por ello, la conformación de un nuevo partido, Redes Sociales Progresistas, heredero de Nueva Alianza, partido afín al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la reciente liberación de Elba Esther Gordillo, el retorno de la ex dirigente sindical a la vida pública y el anuncio de su intención de ir por la dirigencia de ese sindicato son extremadamente relevantes.

Si bien no hay simpatía entre López Obrador y Gordillo, sí tienen el objetivo común de limitar el poder de la CNTE que durante años tuvo virtualmente secuestrados a gobiernos estatales e incluso al federal.

La CNTE ya anunció paros nacionales porque ve que su poder puede diluirse.

López Obrador, ha dicho en varias ocasiones que la política es optar por el mal menor, y así parece que está decidiendo en el tema educativo. ¿Será Gordillo un mal menor o una apuesta suicida?

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