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‘Hablar sin pensar es tirar sin apuntar’

‘Hablar sin pensar es tirar sin apuntar’
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Mtro. Fernando Díaz Naranjo 

@fdodiaznaranjo

Cuando un gobierno pretende ejercer una buena administración, sabe perfectamente que lo primero que debe entender es saber comunicar tanto sus proyectos, así como sus acciones de gobierno.  Esto, me parece, lo tiene bien trabajado López Obrador que incluso, cuando algún personaje de su equipo de trabajo fija alguna posición sobre algún asunto y no le parece salé a fijar “la posición correcta” aún y cuando ésta sea en sentido contrario a lo expresado.

No obstante, al ser el presidente de la República, es entendible que una buena parte de la población considere que tiene la última palabra y, consecuentemente, “la razón.”

Sin embargo, en otro segmento de la población se deja otro sabor de bocaes decir, se observa una contradicción entre las directrices y percepciones de la gestión de gobierno, y es aquí donde encontramos un problema de comunicación.

Pero el problema más grave se encuentra entre la realidad y la posición fijada del gobierno y, concretamente del mismo López Obrador con su dicho: “yo tengo otros datos”.  Otro problema de comunicación.  Me explico. 

Diversas instituciones, con presupuesto, estructura y experiencia como el INE, el INEGI, la Comisión Nacional de Derechos Humanos o bien, las propias dependencias gubernamentales integran registros, estadísticas, resultados y diversos análisis que, en atención a diversas disposiciones legales, entre ellas, las que derivan de las de transparencia, hacen públicos sus datos oficiales. Estos datos son, justamente, los registros oficiales, pero cuando el presidente indica que cuenta “con otros datos” que muchas veces no los da a conocer, se genera en la población, primero, un descontrol por saber cuál es la realidad; sin embargo, hoy parecería que la población está consciente de que se trata sólo de un juego político y empieza tristemente a ver que esos “otros datos” no existen y que las cosas están, en muchos casos, peor que antes.

Pero otro ejemplo aún peor, lo encontramos en nuestra propia ciudad de México en donde el proceso de comunicar también es muy malo, por decir lo menos, sólo que aquí el posicionamiento “correcto” parecería darse de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo como sucede con el gobierno federal.

Un ejemplo de esto lo encontramos en el polémico caso en que la Jefa de Gobierno de esta ciudad Capital, Claudia Sheinbaum, presentara el “uniforme neutro” y señalara que había quedado atrás aquellas épocas donde las niñas debías usar falta y los niños pantalón.  Así, ante el fuerte debate desatado principalmente en redes sociales sobre la posibilidad de que los niños podrían usar falta y las niñas pantalón, fue la Secretaría de Educación Pública de la ciudad quien salió al quite a corregirle la plana a mandataria capitalina.

Y no es aún prueba superada cuando ya existen algunos encontronazos entre el gobernador de Morelos Cuauhtémoc Blanco y nuestra Jefa de Gobierno por el asunto de las pretendidas medidas restrictivas de los autos procedentes de Morelos. En todos los casos tenemos un grave problema de comunicación.  Si el primer mandatario está haciendo bien las cosas, la falta de una comunicación asertiva nubla dicha gestión y lo mismo pasa con el gobierno capitalino.

Comunicar es un arte, es saber expresar con claridad ideas, perspectivas, proyectos o acciones.

Para comunicar debe entenderse que existen pasos previos tales como el saber qué quiere, qué necesidades y perspectivas espera la población.  A esto debe seguirse un proceso de planeación al que hay que darle seguimiento puntual, pero, lo principal, es saber transmitir las acciones de gobierno de manera directa, oportuna y con inteligencia a quienes se está gobernando. 

Así parafraseando la filosofía ganseana, un dicho mundano decía “Hablar sin pensar, es tirar sin apuntar.”

Si se sigue con la mala comunicación de ambos gobiernos, el federal y el local, acabarán desacreditándose, y las consecuencias seguramente, se empezarán a verse reflejadas en las elecciones “intermedias” de 2021.

¡Hasta la próxima! 

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