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En la tierra, la orden del cartel

En la tierra, la orden del cartel
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Hugo Morales Galván

A principios de la década de los ochenta, se decía que México se iba a “colombianizar”, por: 1. La violencia generada por el narcotráfico. 2. La sustitución de los narcotraficantes mariguaneros por los de cocaína, negocio de mayor envergadura. 3. Por la aparición de los delitos de cuello blanco (lavado de dinero en sus diversas modalidades). 4. Por la irrupción de una figura que comenzaba a invadir las calles de Cali, Medellín y Bogotá: las ejecuciones cometidas por sicarios a bordo de motocicletas.

Uno de los crímenes más emblemáticos ejecutados de esta forma por sicarios fue el del Ministro de Justicia del Gobierno de Colombia, Rodrigo Lara Bonilla, el 30 de abril de 1984.

Estas ejecuciones se están normalizando en la Ciudad de México (CDMX). Autoridades capitalinas citadas por El Universal, indican que, entre el 5 de diciembre del 2018 al 12 de marzo del 2019, fueron abiertas 350 carpetas de investigación por homicidios, robo o lesiones (uno cada siete horas). Aunque también información oficial indica que el 93.2 por ciento no es denunciado.

Así como se veía venir la “colombianización” de la cocaína hacia México ,y las autoridades no supieron qué hacer, hoy los sicarios en motocicleta ganan terreno y se cotizan por la efectividad de sus acciones. Y el secretario de Seguridad de la CDMX, Jesús Orta Martínez, tampoco sabe qué hacer. Si acaso atisba proponer que los cascos de los motociclistas lleven el número de placas para permitir su identificación.

Si las cifras del Gobierno de la CDMX dicen que se han reducido los índices de delincuencia, lo cierto es que la percepción ciudadana vinculada a la realidad, muestra lo contrario. (El sábado pasado por la noche en Circuito Interior una pareja fue atacada por hombres en motocicleta. La mujer falleció.

Los asesinos en motocicleta que invadieron las calles colombianas, y que hoy van ganando el control de las avenidas mexicanas, generaron en su momento la atención del músico panameño Rubén Blades quien compuso “Sicarios”. Una de sus estrofas es de una realidad brutal: “Yo no sé si el tipo es bueno, o malo.Solo sé que le tocó perder. En el cielo está Dios, soberano. En la tierra, la orden del Cartel”.

Así es. En la tierra no manda el Dios Soberano, sino la orden del Cartel. De esa visión también se hizo cargo el escritor Fernando Vallejo en “La Virgen de los Sicarios”.

Como propone el titular de Seguridad de a CDMX, ¿es suficiente con que los conductores lleven en sus casos el número de sus placas para contrarrestar las actividades delictivas cometidas en esa modalidad? No. Porque la rapidez de sus movimientos impediría a posibles testigos tomar nota. Además, ocurre un impacto sico/social al atestiguar un ataque de esa naturaleza. La gente busca protegerse, no tomar datos. Sería absurdo pedirles que se acerquen a captar mejores imágenes con su teléfono. Por otra parte, el gobierno de la CDMX tiene un doble problema: un alto porcentaje de las cámaras de vigilancia no sirven, y es mala la calidad de los aparatos, tanto que impiden resultados efectivos de identificación.

¿Qué hacer entonces? El Gobierno de la CDMX tendría que convocar a sus pares del Estado de México, Morelos e Hidalgo para, por ejemplo, no permitir un solo vehículo sin registro actualizado de placas, propietario y domicilio actualidado, así como todo cambio de propietario. La obligación de quien vende y quien compra de notificarlo a la autoridad de inmediato, facilitando la gestión con herramientas digitales. Ningún Scooter, Motoneta o motocicleta debe de circular si no tiene los permisos respectivos y las identificaciones obligadas; y tomar medidas concretas y efectivas en contra de la corrupción de los agentes policiales para no extorsionar a propietarios de ese tipo de vehículos.

Otras medidas serían mejorar los sistemas de comunicación policial de los cuatros gobiernos, para dar seguimiento inmediato quienes habendo delinquido, se internen a sus territorios; y, garantizar el funcionamiento de las cámara de vigilancia de la CDMX (y donde las haya) y mejorar su calidad en aquellos cruces o vialidades de alta incidencia.

Inhibir el delito mediante acciones concretas, permitirá mejores resultados. Es mejor que jugar a la gallinita ciega como política pública en la CDMX.

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