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Candidatos sin credibilidad, con desconfianza, sin palabra

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Han iniciado las insoportables campañas en busca de “huesos” para el próximo sexenio que van desde la presidencial hasta regidurías, Congreso Federal, gubernaturas, etc. y siguen igual que las “pre”, que estuvieron llenas de estiércol, boñiga, basura y rencores.

Nada que no haya visto, escuchado, leído en los últimos 45 años ha cambiado. Cada uno y todos los aspirantes a vivir del presupuesto (pues no nos representan), son mecías, salvadores del país que se cae a pedazos. Ahora resulta que son inmaculados, transparentes, puros, dignos, que lucharán para acabar con el cáncer que corroe las entrañas de los tres órdenes de gobierno, las gubernaturas, el Congreso Federal, los locales, etc. como si los candidatos “hubiesen descubierto el hilo negro”, siendo ellos parte y fomento de esta aberración.

Nada nuevo bajo el Sol.

Hablan en sus discursos, entrevistas, spots, en la Internet, chacaleo, filtraciones, mensajes de estar limpios, que en su paso por la administración pública no han tocado un centavo de los presupuestos, por ello debemos confiar y darles nuestro voto.

¡¡Vaaa!!, las mismas mentiras de cada tres y seis años. Y creen que no tenemos memoria.

Los más de 3 mil 400 suspirantes a mamar de la ubre presupuestal imaginan que cada trienio y sexenio se reinventa el país… borrón y cuenta, al fin que los mexicanos, creen, olvidamos las cosas… ¡Claro!, los incondicionales, paleros, esbirros, sumisos de un candidato perdonan el pasado, pero más de 85 millones de mexicanos que estamos en el Padrón Nacional Electoral, tenemos presente las promesas incumplidas, las mentiras cuando se mendiga un voto, la deshonra a la palabra: “te lo firmo y te lo cumplo”, el engaño, la corrupción, la simulación, la rapiña, etc. cuando son gobierno, legisladores, burócratas de primer nivel, enriqueciéndose con dinero ajeno, encubiertos por los amigos, cotos, cuates y cuotas, al devolver “el favor” de incluirlos en la campaña.

¿O no, Rosario Robles Berlanga, José Antonio Meade (Sedesol), Alfredo del Mazo Maza (Banobras), Emilio Lozoya (Pemex): “Estafa Maestra” (chequen el dato, los cuatro son amigos íntimos, uno es primo, de Enrique Peña Nieto) que pese a las evidencias y pruebas sustentadas por la Auditoría Superior de la Federación, de la Cámara de Diputados, se cometió un escandaloso fraude por más de 7 mil 670 millones de pesos, de los cuales 3 mil 433 millones se desconoce su paradero, en dónde están, quién los utiliza, etc. la Secretaría de la Función Pública, dio carpetazo al asunto, ante la indolencia de la propia Cámara Baja, la PGR, Los Pinos, el PRI.

Y el candidato del tricolor, José Antonio Meade, diciendo en sus spots, chacaleos, entrevistas, twitters, que “combatirá este flagelo” y que él no es parte de la CORRUPCIÓN del sexenio (fallido) de Peña Nieto.

Este es sólo un ejemplo de las miles de mentiras (en campaña) y contundente realidad del gobierno en turno, PRI. En Morena: nepotismo, gastos, sin comprobar, de las actividades de López Obrador durante 20 años de necear ser presidente del país. Las corruptelas y mentiras de Ricardo Anaya (PAN/PRD/(MC), en los gobiernos en donde Sol Azteca y Azules han administrado, como la CDMX, con Mancera, por ejemplo, que de los más de 30 millones de pesos recibidos en donaciones luego del sismo del 19 de septiembre de 2017, no se sabe en qué o cómo los utilizó, pues a 7 meses del impacto, la reconstrucción de viviendas no se efectuó y tampoco se sabe en dónde está ese dinero.

Incapacidad para gobernar, inseguridad, corrupción, daño a los capitalinos, etc. es la situación real del gobierno del PRD, en la capital del país y ahora los amarillos se coaligan con el PAN (Ricardo Anaya), para “gobernar el país”. Si no pudo con la Ciudad, menos con la nación.

Anaya dice que combatirá al gobierno corrupto del PRI (en eso tiene razón –corrupto-) y le dará otra cara a la administración que pretende encabezar. Pero tras de sí, carga varios pecados como su residencia en Estados Unidos, el nivel de vida que prefirió dar a su familia en la unión americana, que en México. Que decir de la docena trágica azul 2000/2012, con Vicente Fox y Felipe Calderón, en donde predominó la corrupción, la improvisación, el nepotismo, el robo de dinero, la incapacidad mental y la etílica de dos sexenios fallidos envueltos en asesinatos, fraudes, daños colaterales y más.

En sus respectivas campañas electorales Fox y Calderón también prometieron iniciar otro país, con nuevo rostro, acabando con la corrupción; mentiras que cayeron por su propio peso cuando en su sexenio el guanajuatense amplió, magnificó a lo largo del sexenio, su rancho San Cristobal, utilizando como albañiles, peones, maestros de obra, ingenieros, arquitectos, etc. a elementos del ejército mexicano, hasta convertirlo en un paraíso natural con caballerizas, lago, zoológico y la réplica exacta del despacho, salón de juntas y oficinas de la Residencia Oficial de Los Pinos –cosa que no estaría mal si de su bolsillo hubiese pagado- pero resulta que el 80% de los muebles y decoraciones de “Los Pinitos”, los extrajo de la casa presidencial.

Fue tal la corrupción foxista que permitió que los hijos de Marta Sahagún, su esposa, rapiñaran casas del Infonavit abandonas, semidestruidas, “compradas” en centavos, para  reconstruirlas y vender a precio de oro. No pasó nada, los Juniors, Manuel y Jorge Bribiesca Sahagún, se hicieron millonarios y gozan de cabal impunidad.

De Calderón, todos conocemos su enfermedad etílica –así gobernó 6 años a México-que lo llevó a una de sus crisis de personalidad o complejo, a declarar una guerra contra la delincuencia organizada de la que llevará a cuestas lo que le resta de existencia, el asesinato de más de 125 mil personas entre militares, marinos, policías, sicarios y “daño colateral” gente que se topó en la fecha, hora y lugar equivocados con fuego cruzado.

Un hecho que también lo marcó fue un enorme fraude, de una obra inútil, fea e inadecuada de la que sacó multimillonarias ganancias y que, pese a comprobarse la alteración del presupuesto, nada pasó. Esta torpeza sexenal es la “Estela de Luz”, una franja vertical sin sentido cuyo costo del proyecto era de 393 millones de pesos y que al final los mexicanos  pagamos mil 312 millones de pesos, excedente del que nadie del gobierno calderonista dio cuentas, y seguro quedó en los registros bancarios de Calderón Hinojosa.

Este estigma de corrupción de Meade, López Obrador y Anaya desacredita su personalidad cuando de combate a la corrupción hablan. No tienen calidad moral, pública ni administrativa para sostener sus dichos, porque ellos son los propios actores y ejecutores de la deslealtad. ¿Cómo se atreven a decir que serán férreos combatientes de ello, cuando la fomentaron, ignoraron, participaron u ocultaron. Ninguno se escapa al juicio popular.

¿Por qué creer en ellos? ¿Cómo nos garantizan que no se prolongara este ADN de los políticos mexicanos? Nada, el hartazgo, las evidencias, las reiteraciones, la impunidad y las complicidades han demostrado desde hace más de 55 años que esta situación es incorregible, que forma parte de los juegos perversos partidistas. Es condición sine qua non para acceder a una candidatura, a un cargo público, a gozar de los privilegios de ser amigo o cuota partidista del funcionario de mayor rango.

Esta es la realidad y con estas campañas de basura que padecemos se comprueba que los cargos y pago de favores tienen un denominador común: ser corrupto, tramposo, sumiso, aportador de dinero, amigo, “compromiso” o encargo del político en turno, pues es incomprensible, por ejemplo, que Morena tenga como candidato a Senador plurinominal al infame, corrupto, ladrón e impune Napoleón Gómez Urrutia, una afrenta y burla de López Obrador a la inteligencia, no sólo de sus esbirros, sino de los mexicanos.

De este tamaño, de esta calaña es la imagen que México da al mundo de su política y de nuestro proceso electoral. Tal es el caso que en España, el Periódico El País, otorgó al Portal Animal Político y a la Organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, el Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2107 en la Categoría Mejor Historia o Investigación Periodística, por su trabajo al descubrir “La Estafa Maestra”, en la que la corrupción imperó en tres dependencias mexicanas y sus titulares: Sedesol: José Antonio Meade y Rosario Robles; Banobras: Alfredo del Mazo Maza (hoy gobernador del Edomex) y Pemex: Emilio Lozoya Austin, quienes defraudaron a los mexicanos por más de 7 mil 670 millones de pesos… y no pasó nada.

Hoy los 4 implicados gozan de cabal impunidad, uno de ellos es el candidato del PRI a la presidencia de México, José Antonio Meade Kuribreña, otro es Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza. Ella tiene premio de consolación como Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles Berlanga y Emilio Lozoya, quien libre e impunemente disfruta los millones de pesos que hurtó del erario público, además de Odebrecht y sus triquiñuelas con el Sindicato Petrolero de Carlos Romero Deschamps.

Con todo esto. ¿Cómo creerles que serán los salvadores de México, si son engendro mismo de los políticos y los partidos que tienen en la inmundicia al país?

 

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU).

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