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Nuevos partidos, viejos partidarios

Nuevos partidos, viejos partidarios
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Martín Takagui

El fracaso electoral de los principales partidos políticos tradicionales en México orilló a diversos grupos, personajes y organizaciones a buscar nuevas formas de ofrecer a los mexicanos opciones políticas competitivas que aglutinen la confianza de la sociedad.

Como cada seis años, después de las elecciones presidenciales, la Ley de Partidos Políticos prevé el registro de organizaciones interesadas en convertirse en partidos, durante el período del 7 al 31 de enero, y en esta ocasión ya son más de medio centenar los que han expresado su intención de convertirse en opción electoral.

En su mayoría, quienes encabezan los esfuerzos por convertir a sus organizaciones en partidos son líderes que han participado en las organizaciones tradicionales, que han fracasado al interior de sus partidos y/o que han sido relegados por las dirigencias que ostentan el control de los mismos.

Elba Esther Gordillo, Felipe Calderón Hinojosa al lado de su esposa Margarita Zavala, Luis Castro Obregón, César Augusto Santiago, son algunos de los nombres más famosos políticos de antaño que hoy buscan mantener su vigencia política a través de otras organizaciones.

Sin embargo, también hay quienes no han participado abiertamente en política partidista, como son los nietos del general revolucionario Emiliano Zapata, quienes han anunciado que también buscarán un registro partidista.

Hay más de 50 en la carrera

Hasta una semana antes del 31 de enero, fecha límite para notificar al Instituto Nacional Electoral (INE), la intención de convertir a una organización en partido, ya eran 51 los registros aceptados por este órgano electoral. Estas solicitudes recibirán respuesta hasta dentro de un año, cuando hayan cumplido con los requisitos que marca la propia ley y que, por cierto, no son sencillos.

Partidos como el PRI y el PAN, con 90 y 80 años de antigüedad, y el PRD, con tres décadas de participación política, se niegan a desaparecer, a morir, y sobreviven con representaciones muy modestas, en donde solamente el Partido Acción Nacional se conserva como una muy lejana segunda fuerza política después de Morena con sus aliados del Partido del Trabajo.

Y es que si bien Encuentro Social, con cinco años de antigüedad en el sistema de partidos de México, también es socio de Morena, éste no logró el umbral del tres por ciento de la votación en los comicios del pasado mes de julio y está en un proceso de liquidación, aunque cuenta con algunos legisladores a nivel local.

El Partido Revolucionario Institucional, considerado el gran perdedor de los comicios de 2018, dejó de ser la primera fuerza en el Congreso de la Unión, perdió la Presidencia de la República, así como la mayoría en casi todos los congresos estatales que estuvieron en competencia y sus representaciones parlamentarias son las más reducidas de la historia.

Hoy el PRI, encabezado por su presidenta, la también senadora Claudia Ruiz Massieu, ha emprendido un profundo proceso de renovación de reforma interna, a la que ella misma ha calificado como la más profunda de la historia, en donde se busca que el partido vuelva a sus orígenes, a representar y abanderar las causas ciudadanas, a dialogar con la gente y a responder para estar siempre cerca de los mexicanos.

El Partido Acción Nacional, aunque se mantiene como segunda fuerza electoral, ésta es muy lejana a la presencia electoral de Morena y sus aliados del Partido del Trabajo, con una representación parlamentaria, pero con serios riesgos de perder más de lo que sufrió en los comicios de 2018, pues la pérdida de Veracruz fue devastadora por tratarse de la tercera entidad con el padrón electoral más grande del país.

La batalla electoral, además de la derrota electoral en busca de la Presidencia de la República, dejó un saldo de división y deserción de las filas panistas, al grado que Margarita Zavala, seguida por su esposo, el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, decidieron abandonar su militancia de toda la vida para buscar nuevas formas de participación política.

La caída del Partido de la Revolución Democrática también fue estrepitosa, ya que además de perder la jefatura de gobierno y la mayoría en el Congreso de la Ciudad de México, sus bancadas en el Congreso de la Unión, se redujeron a ocho senadores y a 21 diputados federales, mientras que la desbandada de liderazgos que siguieron al presidente Andrés López Obrador hacia Morena, dejó al Partido del Sol Azteca prácticamente desmantelado.

 

¡A cumplir!

Frente a esa condición de reacomodo de las fuerzas políticas nacionales, se presenta la coyuntura para el registro de nuevos partidos con una serie de requisitos difíciles de cumplir, pero que no son imposibles para las organizaciones que tienen ya un camino andado y liderazgos reconocidos.

Una vez que las organizaciones, a través de sus líderes expresaron sus intenciones de transitar hacia el registro de partido político nacional, deberán atender los requisitos que señala la ley:

  • Celebrar asambleas por lo menos en 20 entidades o en 200 distritos electorales.
  • Que en estas asambleas participen tres mil afiliados por entidad, o bien, 300 por distrito electoral.
  • Se debe constatar que en las asambleas no participen organizaciones gremiales.
  • Las organizaciones que buscan el registro nacional deberán presentar la solicitud, y de ahí en adelante tendrán un año para acreditar lo que estipula la ley.
  • Con base en sus registros, las organizaciones deberán demostrar que tienen al menos 232 mil 945 afiliados, cifra equivalente a 0.26 por ciento del Padrón Electoral nacional, mismos que deberán estar distribuidos en al menos 20 entidades federativas o 200 distritos electorales.
  • Las organizaciones políticas deberán llevar un registro de todas sus actividades, de las que dará fe un notario público, a fin de demostrar de manera fehaciente el cabal cumplimiento de los requisitos para cada una de las asambleas.

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